Jueves, Abril 17, 2014 - 20:00

La Nota roja: termómetro social

FLOR HERNÁNDEZ

Un flash en la oscuridad que delata la presencia de un reportero-fotógrafo de la "Nota roja", la adrenalina que recorre el cuerpo al ser testigo de una escena sangrienta, la tristeza por las circunstancias de la muerte de una mujer, un niño, son hechos narrados por los periodistas.

El II Festival "Abasto de Letras" que se realiza en la Central de Abasto desde el 7 hasta el 10 de noviembre, fue el pretexto para reunir a cuatro reporteros de la sección policíaca: Víctor Zárate y Esteban Marcial del periódico NOTICIAS Voz e Imagen, así como César González y Alejandro Villafañe, de El Imparcial.

Los periodistas, expertos en el género, cautivaron con sus historias, apreciaciones y reflexiones, al público que se concentró en el segundo patio de éste, el centro comercial más importante del estado.

"Los hechos cruentos que alimentan diariamente la nota roja, son un termómetro social, al que debemos estar atentos", reflexionó Víctor Zárate, reportero con 27 años de experiencia, al ser cuestionado lo que para él representaba esta sección en un medio.

Y confió: "Nadie quiere salir en la nota roja, todos buscan a los reporteros de política, de deportes, de sociales para que los entrevisten. De nosotros, en cambio, la gente se esconde, nos niegan información, nos corren".

Las palabras se potenciaron con el aparato de sonido, llegaron a los empleados de las tiendas de ropa y zapatos, que salieron a escuchar la charla.

"La muerte deja de ser trascendente, lo verdaderamente importante son las circunstancias", explicó César González, el más joven de los periodistas, quien sin embargo, tiene cientos de historias "bajo la manga".

Con la voz ronca por una gripa que no termina de aliviarse, el editor de El Imparcial recordó que una de las experiencias más difíciles que ha enfrentado, fue la tragedia en Tlahuitoltepec que dejó 11 muertos.

"Yo llegué al segundo día, se hacían excavaciones, enrollada en un colchón, encontraron enterrados a una mujer que abrazaba a su hijo... El cerro se les había venido encima. Y sientes tristeza, ¿cómo no? Pero hay que escribir", narró.

Para Esteban Marcial, reportero de policíaca de NOTICIAS, con 17 años de trayectoria, hay circunstancias en las que el periodista debe protegerse, porque el riesgo existe.

"Me tocó cubrir -informativamente-- el asesinato de un mototaxista, le prendieron fuego en el panteón de una localidad cercana a la capital. El pueblo estaba enojado y no quería a los medios ahí. Saqué la cámara, tomé la foto y al dispararse el flash, la gente comenzó a buscar de dónde había salido la luz. Me escondí entre las tumbas un buen rato", contó.

En contraparte, la mayor satisfacción que ha obtenido con su trabajo escrito y personal, consideró, es poder ayudar a las personas a encontrarse, mediante la publicación de una fotografía de su ser querido.

Alejandro Villafañe, reportero de El Imparcial y protagonista de "El diablo y la nota roja", durante los 22 años de labor periodística tiene múltiples recuerdos de agresión contra la prensa.

El más reciente, indicó, el ocurrido en Santa Cruz Xoxocotlán, cuando la policía agredió a los reporteros que cubrían un desalojo. Los comunicadores, afirmó, viven en constante riesgo por el trabajo que desempeñan.

En la plaza comercial quedaron las experiencias de los periodistas que escriben todos los días las historias de la ciudad, de las comunidades, tragedias familiares, accidentes, de muertes que adquieren relevancia por las circunstancias que las rodean.

El festival "Abasto de letras" continuará en los próximos días con talleres de fotografía, mesas de lectura, poesía, narrativa, fenómenos paranormales, entre otras actividades, el espacio: la Central de Abasto.