| Febrero 7, 2012

"Yo si me enamoré de mi trabajo"

Domingo Contreras Núñez, un hombre bonachón, de sonrisa contagiosa y con una mirada que inspira confianza desmenuza sus malas y buenas experiencias como conductor del taxi 142 del Sitio "Antequera" y firme, suelta: "Yo no cambiaría este trabajo".
Con ojos nostálgicos y cruzado de brazos inicia la narración de sus 17 años como ruletero en las angostas y complicadas calles oaxaqueñas, desde que en 1993, agobiado por la inseguridad del Distrito Federal decidió regresar a su tierra natal. "Mi padre es taxista y me dijo: súbete y si te gusta, te quedas". "Y me gusto",  exclamó.
Domingo Contreras Núñez es un hombre bonachón. De sonrisa contagiosa y con una mirada que inspira confianza. De platica fluida y con gran sentido del humor.
A la sombra de un viejo laurel en el zócalo capitalino cuenta su historia como taxista, desmenuza sus malas y buenas experiencias como conductor del taxi 142 del Sitio "Antequera" y firme, suelta: "Yo no cambiaría este trabajo".
Con ojos nostálgicos y cruzado de brazos inicia la narración de sus 17 años como ruletero en las angostas y complicadas calles oaxaqueñas, refiere.
Cuenta que el oficio lo heredó de su padre. Comenzó en 1993 cuando agobiado por la inseguridad del Distrito Federal decidió regresar a su tierra natal "y no busqué mucho, mi padre es taxista y me dijo: súbete y si te gusta, te quedas". "Y me gusto" exclamó. Luego soltó una carcajada.
Domingo añade que el taxismo le ha dado la satisfacción de sacar adelante a su familia, compuesta por su esposa y sus cinco hijos, tres de los cuales cuentan ya con una carrera profesional.
El hombre de 51 años de edad lleva a flor de piel no sólo el gusto sino el orgullo por ser taxista. A más de una década de distancia, dice que el taxismo es un trabajo noble. "A veces sales sin un peso pero das una o dos vueltas y ya tienen unos centavos".
Domingo comparte sus experiencias. La primera que llegó a su mente fue la de un 24 de diciembre "cuando me pidieron un viaje" del centro al fraccionamiento San José La Noria: "ya que llegamos me golpearon y se llevaron la cuenta", recordó.
En su plática acepta que los actuales son tiempos difíciles porque "cada vez hay más taxis" a lo que se suma el pirataje y el "agandalle" de los foráneos, adiciona.
Aún así, insiste: "Yo no dejaría este trabajo, yo me enamoré de él" porque dice que si bien no le ha dado para volverse millonario si le ha dado lo necesario para progresar al lado de su familia. "Aquí se aprende a valorar varias cosas, si le dedicas tiempo y ganas, da para mucho".
Antes de ser taxista, Domingo Contreras trabajo en Editormex, una compañía que editaba revistas y periódicos en el Distrito Federal, "trabajé en una rotativa", señala orgulloso.
Sus años al frente de un taxi también lo han llevado a ser protagonista de otras historias de vida. Recuerda que en una ocasión pudo ayudar a salvar la vida de un pequeño.
Domingo lo cuenta así: "un día iba por la central de abasto cuando de pronto salió una persona con un niño en brazos y me pidió que lo llevara rápido al hospital civil, le dije que estaba muy lejos y él ofreció pagarme los altos, comencé a manejar y llegamos a tiempo. Al muchacho se le había atravesado una espina de pescado en la garganta pero si llegamos a tiempo para que le salvaran la vida".
De esa experiencia relata: "cometí imprudencias porque pude provocar una tragedia pero al ver tan desesperado a la persona le pise", revela.
A pesar de sus 17 años como trabajador del volante, Domingo aún no cuenta con su propia concesión y debe reportar para el patrón una cuenta de 350 pesos diariamente. Pero mantiene la esperanza "con el tiempo y un ganchito podemos tener una".

Generales:

  • Nombre: Domingo Contreras Núñez
  • Edad: 51 años
  • Ocupación: Taxista
  • Experiencia: 17 años
  • Lugar de residencia: Oaxaca de Juárez
  • Estado civil: Casado
  • Lugar de trabajo: Taxi 142 del Sitio "Antequera"

Ha sufrido los embates de la inseguridad, pero aún así ama a su trabajo.
MARIANA SAYNES BÓSQUEZ

FOTO: BALDOMERO ROBLES

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