Soyaltepec, en el recuento de los daños dejado por Frank
Gallinas y guajolotes volaron por los aires. El fuerte viento se los llevó, dicen. Frank se volvió un Frankestein a su paso por Las Margaritas y La Reforma, en Soyaltepec.
A los lejos, María, ve venir a su perrita. Unas lágrimas inundan los pequeños ojos de la mujer de 43 años. Sus gallinas, apenas van apareciendo, una por una. Los guajolotes, flacos y ojerosos, apenas están regresando. La tormenta de la noche del domingo ahuyentó a todos, hasta los animales huyeron.
Otro vecino acomoda su gatito y su perrito a un lado de su improvisada carretita jalada por un caballo con aspecto de burro. Mira para todas partes para ver si no se le olvida algo o una gallina. Va a subir a una parte más alta con sus cosas.
En la comunidad de Las Margaritas, en el municipio de San Miguel Soyaltepec, como muy poca veces – o casi nunca – en la noche del domingo se vivió el infierno. Los niños, en su inocencia gritaron y lloraron de espanto y miedo. Creyeron que el mundo ya se iba a acabar. Solo esperaron que bajara Jesucristo, como se anuncia en la Biblia. La trompeta en el cielo no se escuchó.
Pero, no. Sólo era una cola de la tormenta Frank la que acompañando de vientos de más de 200 kilómetros por horas se volvió Frankestein a su paso en Las Margaritas y parte de La Reforma. En esta última comunidad las casas cambiaron de lugar.
Cipriano, está tratando de convencer a su “vieja” de llevar a sus hijos para que un curandero le haga una limpia. “Se van a quedar papuchos”, le dice.
“Cuando volví y miré ya no sabía yo cual era mi casa, allá a los lejos al otro lado del camino estaba una casa tirada que se parecía a la mía, fui miré y sí era el techo de mi casa, que ya no estaba a donde minutos antes se encontraba”, refiere un vecino de La Reforma.
En Las Margaritas, unas 250 personas resultaron afectadas. Unas 80 perdieron parte de sus bienes.
Camas, colchones, volaron o al menos quedaron para no servir nunca más. Los burros sirvieron de vehículos para transportar los muebles y las ropas hacia la parte más alta. A donde las aguas no les llegaran.
Hoy una brigada de salud de la ciudad de Tuxtepec permanece en la población de Las Margaritas, Soyaltepec, para brindar atención y prevenir el brote de enfermedades en los campamentos y albergues temporales.
Eric, el síndico procurador de Temascal, padeció junto con sus vecinos en Las Margaritas los embates de la tormenta del pasado domingo, el Río Tonto, subió y subió. Nada ni nadie pudo detener la elevación de las aguas. ¡Estuvo de pocas!.
Los caminos se convirtieron de un solo carril. Las caídas de los arboles obstaculizó todo. Para muchos fue una emoción nunca vivida, pero la realidad es que los daños fueron mayores que las experiencias buena y malas.
El día lunes, Protección Civil de Tuxtepec a acompañada de las autoridades de Temascal fueron temprano a las Margaritas, Soyaltepec para evaluar el recuento de los daños. Los daños fueron incalculables. “Ahora sí nos tocó a nosotros”, dijeron”.
“Antes, solo mirábamos la tele a donde decía las desgracias lo que pasaba en otras partes y ahora nos tocó a nosotros vivirlas”, comentan.
En la comunidad de La Reforma, lugar localizado sobre la carretera La Granja-Temascal muchas casas volaron. Unas hasta cambiaron de lugar y fueron a parar a terrenos ajenos, dicen.
Hoy, poco a poco, las cosas vuelven a sus lugares. Los vecinos ayudan a los otros a reconstruir sus casas y sus hogares.
Solo las gallinas y los guajolotes y hasta los gatos no aparecen algunos. El viento se los llevó a algunas partes. No fue para menos. El viento fue terrible, dicen.
En Las Margaritas, Herminio Elvira, a bordo de una “Titánic” y acompañado de un fiel can la hizo de rescatista y ayudó y ayudó hasta donde pudo.
Fermín CARRERA

