En tan sólo 12 meses, se diluyó la propuesta inicial de las Secretarías de Salud (Ssa) y de Educación Pública (SEP) para eliminar la venta de alimentos y bebidas con alto contenido de calorías en escuelas de enseñanza básica.
Las empresas productoras de alimentos procesados y refrescos ganaron la batalla tras la consulta pública que hizo la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer) y las negociaciones con los funcionarios de la Ssa, la SEP y Economía.
Así, la norma que regula la venta de comida chatarra y que entró en vigor ayer en todo el País, permite que en escuelas públicas y privadas se pueda vender botanas, pastelillos, galletas, confites; así como jugos y néctares en su versión light.
Incluso, en los planteles de secundaria se expenderán refrescos light.
Para no rebasar los 140 calorías que establece el acuerdo sobre los lineamientos generales para la venta y distribución de alimentos y bebidas en los establecimientos de consumo escolar --publicado en agosto de 2010 en el Diario Oficial de la Federación-- las empresas ofrecen productos en presentaciones miniatura.
Bien comer y beber
El primer proyecto de lineamientos, presentado en diciembre de 2009, proponía "restringir la oferta de bebidas azucaradas, tales como refrescos"; indicaba que el Plato del Bien Comer y la Jarra del Bien Beber eran la base para la ingesta de alimentos y bebidas.
Pero el plan de la Jarra del Bien Beber fue eliminada de los lineamientos, pues los empresarios argumentaron que no se basaba en una norma científicamente probada.
El proyecto del 24 de mayo de 2010, incluía una lista de productos permitidos y no permitidos en las escuelas.
El apartado 3.2 del anexo uno --que detallaba el tipo de alimentos-- sugería que pastelitos, confites y botanas sólo se vendieran una día por semana.
Los empresarios argumentaron que los pastelitos, las botanas y los refrescos no son la causa de obesidad, sino la cantidad y la frecuencia de su consumo, así como el sedentarismo de los estudiantes.
Agencia Reforma
