Thursday, December 18, 2014 - 13:28

Playa Vicente, dos meses bajo el agua

Al menos 60 palapas restaurantes y viviendas de Playa Vicente, agencia de policía de Juchitán, han cumplido dos meses inundadas por las aguas de la Laguna Superior y el Estero Piedra.

El nivel del mar es hasta de dos y medio metro de altura en el interior de las palapas, restaurantes y viviendas, por lo que están paralizadas las actividades comerciales y de pesca en la zona, informó el agente Vicente Hernández Thompson; la inundación del mar afecta a más de la mitad de la población.

La última gran inundación en Playa Vicente se registró en el 2008, cuando el mar reclamó sus tierras invadidas por los comercios y pescadores. En esa ocasión las afectaciones fueron un poco menor a las de hace dos años. En aquel entonces la recuperación tardó casi cinco meses, cuando dejó de llover y el mar se retiró.

El año pasado

En el 2009 los ribereños también sufrieron inundaciones pero las afectaciones sólo alcanzaron la primera línea de palapas, localizadas a tres metros del mar. "Este año está más complicado, porque el agua entró al pueblo, pero mucho más fuerte estuvo en el 2008", explicó el agente.

La inundación en Playa Vicente comenzó hace dos meses, cuando la temporada de lluvias arreció, pero el incremento del nivel en la agencia se registró con el paso de la tormenta tropical Frank hace tan sólo una semana.

Los habitantes han recibido de la autoridad municipal 200 despensas, de Protección Civil colchonetas y cobijas, pero por supuesto eso no resuelve la situación, por lo que muchos han abandonado la zona y refugiado en la ciudad de Juchitán, donde son originarios.

Playa Vicente está habitada por alrededor de 200 personas que sobreviven de la pesca artesanal y de la venta de mariscos. La gran mayoría de los habitantes son originarios de la Séptima Sección de Juchitán, donde también poseen viviendas.

Sobrevivir como se pueda

Jacinto Martínez Gómez está consciente que el mar tiene memoria y está reclamando lo que es suyo, por eso cada vez su furia es más fuerte e inunda la agencia, a donde llegó hace más de once años con su familia procedente de la Séptima Sección de Juchitán para emprender una vida tranquila como pescador.

A pesar de que son tres años de afectaciones se niega a irse, argumentando que no tiene otro lugar a donde vivir y su único oficio es la pesca, que aprendió de su padre. Dos meses sin trabajo y viviendo al amparo de Dios, con las esperanzas casi erradicadas porque faltan casi cien días de lluvias.

"Aquí cuando el viento lo permite salgo al mar y pongo mi red en las partes bajas a ver qué pescaditos caen para dar de comer a mi familia.", comentó.

Después del paso de Frank, los pescadores ruegan que el viento del norte sea benévolo con ellos, que no sea un aire "provinciano", de esos que azotan de frente, porque las olas alcanzan hasta metro de altura y revientan contras las viviendas.

La recuperación en esta ocasión lo prevén más lento, hasta noviembre, cuando deje de llover según los pronósticos, después la espera del retiro del mar, "ahora sí tardaremos más en recuperarnos, nos fue peor que en el 2008. Ojalá y los apoyos lleguen, aunque sea para comprar las escobas de la limpieza", comentó julio César Martínez, pescador metido a policía municipal.

Bajo el agua

  • 200 personas que sobreviven de la pesca artesanal y de la venta de mariscos
  • 3 años seguidos han afrontado contingencias por inundaciones

ROSELIA CHACA/CORRESPONSAL

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