Pasos de terror
La Estación del Ferrocarril también es guarida de malhechores
El Gigante de Hierro duerme en las fauces de la delincuencia. Sus rieles ya no conducen a ningún destino, desaparecen apolillados en el fango y sus furgones son guarida de malhechores.
El silbido de la locomotora enmudeció años atrás, y en el eco dejó los gritos de las colonias asoladas por pandilleros, borrachitos y policías coludidos con los malandrines.
Sobre Calzada Madero en el Barrio del Ex Marquesado, la otrora estación del tren luce flamante como oferta turística: Museo del Ferrocarril.
Pero en las entrañas, el Gigante de Hierro adolece y su malestar hace presa a los cientos de colonos que ahí cohabitan.
Es medio día. Una cuadrilla de borrachitos se congrega en la esquina de la calle Revolución, bocacalle a las colonias Vicente Suárez, Unión, Libertad y Periodistas.
Las mujeres se arman de valor y cruzan con sus hijos bien agarrados de la mano, por si hay que correr. Las más jovencitas son agredidas con frases soeces y gestos lascivos. Los hombres, en el mejor de los casos, son retados a golpes o amenazados verbalmente.
LA AMENAZA
"No me fotografíes porque te mato, cabrón. Te lo digo en serio, te mato", amenaza un vándalo a la lente de NOTICIAS.
Las carcajadas bizarras se alejan y desaparecen entre la estructura que en su momento fueron los talleres y el dificio de calderas de la antiguas locomotoras de vapor. Adentro sigue la farra.
El flujo de colonos es constante. Pasan desconfiados porque los malandrines caen hasta de los árboles.
Algún vecino, como Eufemia Vázquez de la colonia Unión, hace pausa en el camino y comenta: "Cada día está peor, ya no tenemos tranquilidad, hasta da miedo. A mí me da miedo que me den las 8 de la noche en la calle".
El temor de los vecinos es generalizado y fundado. Para las autoridades, el asunto es sólo uno de los muchos puntos álgidos o quizá inexistentes en las cifras, a falta de denuncia.
"No tengo en la mente la situación en este sitio", indica el coordinador de Seguridad Pública Municipal, Javier Cacique Zárate y ofrece revisar más adelante.
ASALTOS Y VIOLACIONES
Conforme datos de los vecinos, al día se registran entre 4 y 10 asaltos, algunos a mano armada, incluso violaciones. Pocos delitos o ninguno son denunciados; los alcances de la violencia rebasaron toda capacidad de asombro de los vecinos.
Eufemia Vázquez añade: "La delincuencia no puede terminar porque son los mismos policías los que protegen a los delincuentes. Mejor a las personas de bien la misma policía le saca dinero y donde hay banditas, la policía tiene miedo o de plano está con ellos. El domingo, como a eso de las 10 de la noche, tres desconocidos le pegaron a mi hijo; la policía, seguro que oyó, pero no se mete".
Al caer la noche, el lugar es un entrampado. Al poniente, el desagüe de aguas negras conocido como el Caño; al oriente, más de medio kilómetro de secciones vacías, rieles desprendidos de su lugar, maleza y oscuridad que desemboca en el Periférico hacia la Central de Abasto.
Al norte, el enrejado que ataja hacia la Calzada Madero, y al sur las riberas del Río Atoyac.
En medio de todo, casas cerradas a piedra y lodo.
"Cuando uno tiene necesidad, a fuerza tenemos que salir. Pero en la noche uno sale y quizá ya no regresa", agrega Cristina, vecina de la Colonia Periodistas.
El paso del Ferrocarril hacia las colonias que colindan con la ribera del río Atoyac es peligroso a todas horas. "Los mismos borrachos trataron de asaltarme una vez, trataron de robarme el monedero y arranqué a correr; si no, imagínate".
Pero en la noche, "¿a dónde corres?, estamos en una trampa como conejos", fustiga.
La bocacalle de Revolución es el paso del terror, un lugar sin ley, bravería en la ciudad, pero obligado para ir hacia la escuela primaria Patria Libre en la Colonia Unión, la escuela Francisco I Madero y Héroes de Nacozari, ubicadas cruzando la reja del Museo del Ferrocarril.
EL GIGANTE DE HIERRO
El Ferrocarril Mexicano del Sur se inauguró en 1892, por el presidente Porfirio Díaz.
En 1950, fue remodelado con vías más anchas que iniciaban en la estación San Lázaro, en la Ciudad de México, hasta la ciudad de Oaxaca.
El 12 de octubre del 2003, la estación del Ferrocarril Mexicano del Sur se convirtió en un museo.
La Antigua Estación Oaxaca del Ferrocarril, se encuentra ubicada en la Calzada Madero número 511, Barrio del Ex Marquesado, dentro del Centro Histórico.
La estación mantiene el edificio principal donde albergaba las oficinas del Jefe de estación, taquilla, sala de espera, telégrafo, comedor con servicios sanitarios y cocina.
Cruzando las vías están los talleres, el edificio de calderas y el tanque de agua, las cuales se convirtieron en nido de vándalos.
VÍAS DE MIEDO
4 a 10 asaltos diarios, en promedio, se registran en el paso del Ferrocarril a colonias colindantes con Riberas del Atoyac
Una calle comunica a Calzada Madero con 4 colonias ubicadas en las entrañas de la Estación del Ferrocarril.
Colonos demandaron a la autoridad municipal implementar operativos efectivos de vigilancia, colocar más luminarias, dejar abierta permanentemente la reja hacia Calzada Madero y retirar a las bandas de borrachitos que asolan a los colonos.
CON EL JESÚS EN LA BOCA
"Cuando uno tiene necesidad, a fuerza tenemos que salir. Pero en la noche uno sale y quizá ya no regresa": Cristina, vecina de la Colonia Periodistas
"Cada día está peor, ya no tenemos tranquilidad, hasta da miedo. A mí me da miedo que me den las 8 de la noche en la calle": Eufemia Vázquez, vecina de la Colonia Unión
CITLALLI LÓPEZ
FOTOS: CARLOS ROMÁN VELASCO


Es mentira tu comentario del
Es mentira tu comentario del museo del ferrocarril, eso no pasa, todo es mentira. Mentiroso, busca mejor otras cosas que si sean verdad, como los rateros del municipio.