| Febrero 7, 2012

"Nunca salgo sin encomendarme a mi virgencita"

Originario de la capital oaxaqueña, con actual residencia en la colonia Ampliación Volcanes, Raymundo Demetrio Ordaz Castellanos ha pasado media vida al frente de un volante.

Sólo terminó la primaria. Primero manejó un camión materialista, después fue urbanero y desde hace 16 años es taxista. "Toda mi vida he sido chofer, trabajé 14 años en los urbanos, antes estuve en un volteo, ésa ha sido mi carrera, de manejar llevo 30 años" comenta orgulloso.
Sonriente nos abrió la puerta de su hogar y compartió con NOTICIAS, Voz e Imagen de Oaxaca, su experiencia como ruletero.
Con confianza explica que su casa la construyó a partir de su experiencia como taxista; también cuenta que el oficio le ha dado la satisfacción de proporcionar vestido y comida a su familia. Mientras Raymundo cuenta su historia, su esposa Lupita cocina tortas de papa y bisteces encebollados.
Don Raymundo muestra orgulloso las fotografías del recuerdo que ha colocado en una de las paredes de su sala; ahí también se encuentra su examen antidoping que prueba que no es adicto a ninguna sustancia prohibida.
Ha laborado en tres sitios diferentes: "Cinco de Febrero", "Oaxaca" y actualmente trabaja el taxi 472 del sitio "El Llano".
Raymundo Ordaz Castellanos trabaja 12 horas diarias, su día de descanso es el domingo pero para él no hay vacaciones ni días festivos. Comparte su trabajo con su hijo Iván, el único de sus vástagos que siguió con el oficio, "pero el lleva poco tiempo, tendrá como unos cinco o seis años en el taxi".
Raymundo nunca sale de su casa sin encomendarse a la Virgen de Juquila. En su casa hay un altar dedicado a esta advocación mariana y en su taxi lleva dos imágenes y la oración del chofer. "Yo no salgo sin persignarme para que mi virgencita me cuide y me ayude".
Como la mayoría de los taxistas oaxaqueños, Raymundo considera que el taxismo en Oaxaca enfrenta una seria crisis debido a la proliferación de unidades pirata y la invasión de rutas por parte de los taxistas foráneos. Afirma que el trabajo ha bajado considerablemente durante los últimos años pero declina dejarlo.
"Voy a seguir aquí mientras Dios me preste vida y salud. Gracias a Dios, bien o mal, trabajamos para que la familia esté bien", comenta convencido.
Diariamente, entrega una cuenta de 350 pesos pero también debe hacer 130 pesos para la gasolina y al menos 200 o 250 pesos para llevar a casa y cumplir con las obligaciones de jefe del hogar, después de unas 20 "dejadas".

EXPERIENCIA SOBRENATURAL

A lo largo de 16 años, Raymundo Ordaz no ha sufrido asaltos ni ataques. Pero si le ha tocado ver "sombras" en algunos caminos.
Así, recordó que en alguna ocasión cuando "fui a llevar una dejada a Zaachila", en el puente de Cuilapam, "ví una persona pero ya cuando le eché las luces ya no estaba, era como una persona, como una sombra, ya que pasé me dio un escalofrío".
Raymundo Demetrio Ordaz Castellanos se casó hace 30 años con Lupita, procrearon cuatro hijos y actualmente también se hace cargo de su nieto quien heredó su nombre y "es quien me ayuda aquí".
De apenas nueve años, "mi nene", como cariñosamente lo llama el abuelo, es quien lo ayuda a mantener limpia la unidad "porque se suben licenciados, arquitectos, abogados y ni modo que encuentren sucio el carro".
Por eso también procura siempre la pulcritud, "porque con todo respeto también hay compañeros que huelen a chivo, no se echan ni desodorante" y la imagen, dijo, cuenta más que mil palabras.
TEXTO: MARIANA SAYNES BÓSQUEZ

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