| Febrero 8, 2012

Familias guatemaltecos masacrados en México fueron extorsionadas

Las familias de algunos de los cuatro guatemaltecos masacrados presuntamente por el cartel de Los Zetas cerca de la frontera con Estados Unidos recibieron llamadas para exigirles dinero, aparentemente para permitirles a sus parientes continuar con su viaje.

"Ya se contactó a la familia, quienes lastimosamente informaron que estaban siendo víctimas de extorsiones y que de hecho les estaban solicitando 2.000 dólares por el rescate de estas personas", dijo el viernes a periodistas la vocera del ministerio de Relaciones exteriores Andrea Furlán.

Irma Huertas, hermana de uno de los fallecidos, dijo a la AP que el 16 de agosto "llamó mi hermano para pedir 500 dólares y después fue el coyote quien nos llamó para pedir 5.000 dólares".

El cambio de cantidad provocó sospecha en la familia y al preguntar qué estaba pasando "nos insultaron, nos trataron mal cuando les dijimos que no teníamos esa cantidad".

También Manuel Boch, padre de otro de los fallecidos, un joven de 17 años, dijo que ese mismo día recibió una llamada en que "nos trataron mal. Nos decían hijos de la gran diabla... nos pedían 1.000 dólares".

Boch, quien acudió el viernes a la Cancillería, añadió que no creía que se tratara de una extorsión sino que era una cantidad que necesitaba para "seguir más adelante en México". Apuntó que la última vez que supo de su hijo fue el martes 9.

Las autoridades mexicanas encontraron el martes los cadáveres de 72 migrantes centro y sudamericanos apilados contra una pared en una finca rural de San Fernando, en el estado mexicano de Tamaulipas, a unos 160 kilómetros de la frontera con Estados Unidos. El hallazgo ocurrió gracias a que un ecuatoriano sobrevivió a la matanza y herido de bala huyó hasta alcanzar un puesto de control en el que informó a la Marina lo que había sucedido el domingo.

Decenas de familiares y amigos de los fallecidos acudían a la casa de César Augusto Morales, padre de uno de los guatemaltecos identificados entre los occisos, en este pequeño poblado a unos 30 kilómetros al este de la capital en donde la mayoría de la población se dedica a la agricultura. En el lugar, muchos han migrado a Estados Unidos y desde allá envían remesas que ha permitido cambiar las construcciones de adobe por otras de concreto.

Los 3.912 millones de dólares que los guatemaltecos en Estados Unidos enviaron en el 2009 a sus parientes constituyeron la principal fuente de divisas y es uno de los pilares de la economía de este país.

"La última vez que supimos de ellos fue el martes (16 de agosto) me comentó que estaban a hora y media de Veracruz y que tenían tres días de estar con un coyote que los trataba bien, que les daban de comer bien", explicó Morales.

Cuando se conoció la noticia del hallazgo de los migrantes asesinados, "cuando vimos las tomas mi esposa supo que era su hijo.... yo me negaba a sentir la verdad, pero el corazón de madre no miente", añadió.

Los tres jóvenes, el hijo de Boch y dos cuñados de éste de 24 y 22 años, habían partido hacia Estados Unidos el 9 de agosto con la intención de buscar un mejor futuro.

Boch expresó que su hijo quería construir una casa. "Se fueron por la situación que se vive en Guatemala, no hay trabajo. Yo le dije que para ganar los frijoles acá se podía, pero él no quería vivir en la pobreza", indicó.

La cancillería informó que apoyará en la repatriación de los cadáveres de estos tres jóvenes y de un migrante más, cuando las autoridades mexicanas terminen la investigación criminal sobre el caso. Furlán dijo que no revelarán la identidad de los fallecidos debido a que se trata de un caso en el que se cometió un crimen.

Por SERGIO ALFARO

AGUA CALIENTE, Guatemala (AP)

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