| Febrero 7, 2012

Entre la inseguridad y la baja en ganancias

Los taxistas oaxaqueños celebrarán hoy su día en medio de un panorama sombrío: con siete asaltos por día y agobiados por una grave crisis económica.

  • "Me cortaron cartucho, pero no dejaría de ser taxista"
  • "Hasta de psicólogos la tenemos que hacer": Sergio Hernández

El viaje comenzó en la terminal de su sitio. En la central camionera de primera clase. "¿Taxi señorita?" ofreció con una sonrisa. Es Sergio Hernández Vásquez, joven de 30 años de edad y con12 años como ruletero. Es la tercera entrevista que concede a un medio de comunicación en vísperas del día del taxista.
"Ya me volví famoso", bromea y a continuación expone: "yo comencé bien joven, casi a los 18 años, me casé y me puse a trabajar", contó.
Narró que concluyó la preparatoria y se inscribió en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma "Benito Juárez" de Oaxaca (UABJO); al poco tiempo dejó la carrera y comenzó su vida en familia. Procreó tres hijos. Dos niñas y un varón.
Su plática es amena y escucha música diversa. Todos los días recorre la ciudad y, a pesar de sus 12 años al frente del volante, asegura: "todos los días conozco un sitio diferente, todos los días voy a un lugar diferente".
Afirmó que ninguna zona de la capital le atemoriza, a ninguna, dijo, rehúye ir. Pero aceptó que luego de una amarga experiencia "me he vuelto más cauteloso y se puede decir que prácticamente yo elijo adónde ir".
Sergio Hernández es taxista como su papá y sólo ha pertenecido al sitio ADO. Maneja la unidad 723.

TAMBIÉN 2006, PARTEAGUAS

Para él, al igual que para varios sectores, el 2006 marcó su historia. Revela que no hay presión para conseguir una cuenta diaria de entre 330 y 350 pesos diarios, pero afirma: "es más difícil que antes, nosotros no nos hemos podido recuperar desde el 2006, fue un año muy difícil".
Sergio trabaja alrededor de 10 horas. Su horario es de 4 de la mañana a 3 de la tarde. Descansa los domingos y aprovecha ese tiempo para disfrutarlo en familia. Al año tiene una semana de vacaciones e igualmente es un tiempo que reserva a su esposa e hijos.
Todos los días se encomienda a Dios y sale de su hogar con el objetivo claro de proporcionar una vida digna a quienes son la razón de su existencia. "Es mi fe y así lo hago siempre, aunque no sea día de trabajo", acepta.
Se dice un taxista respetuoso del pasaje. Indica que diariamente escucha historias diversas entre uno y otro viaje. Señala que no todas las veces el cliente está dispuesto a platicar, "a veces sólo dan el saludo e indican la dirección a la que hay que ir".
Otras dice, se escuchan desde historias personales hasta opiniones políticas. Indica que hay personas que se deshogan y a veces "hasta de psicólogos la tenemos que hacer". Pero la conversación, se da insiste, si el pasajero da pié.

"ME CORTARON CARTUCHO"

La peor experiencia que recuerda es aquella en la que estuvo a punto de perder la vida a manos de tres sujetos que lo amordazaron, lo ataron de pies y manos, lo botaron en una barranca y se robaron su taxi.
Detalló que a un año de haberse incorporado al gremio del taxismo le fue solicitado un servicio de la terminal del ADO a la Ciudad de las Canteras. Pero resultó asaltado por los tres ocupantes que le propinaron una golpiza quienes a punto estuvieron de quitarle la vida, "pero no era mi tiempo".
Recordó que fue maniatado, desnudado, apuñaleado y "me cortaron cartucho en la cabeza, después me arrojaron a una barranca, ya cuando me pude desatar salí para pedir auxilio y el taxi se lo llevaron". Indicó que realizó la denuncia correspondiente pero jamás supo de los delincuentes.
A pesar de este mal sabor de boca, por su cabeza no ha pasado la idea de dejar de ser taxista. "Estoy orgulloso de mi trabajo, no tengo dinero de sobra pero a mi familia nada le ha faltado, éste es un trabajo bello".

Para reír

Entre las anécdotas que cuenta, destaca una que causa asombro y arranca carcajadas. Con picardía, Sergio narró que "en alguna ocasión", le tocó llevar a un travestí que ejercía la prostitución en el centro histórico.
"Llevaba un vestido largo de noche, se subió y me pidió que lo trasladara, cerró la puerta pero no nos dimos cuenta que una parte del vestido quedó afuera, entonces conforme avanzamos la parte que se quedó en la puerta se fue enrollando en el rin y cuando imprimí mayor velocidad sólo escuché que el vestido se desgarró".
"Entonces él empezó a gritar y a decir que yo lo había encuerado, me pidió que me estacionara y le pasara su vestido pero sin verlo porque no quería que la viera encuerada me dijo".  Y como ésas, "en 12 años de andar en el taxi tengo más anécdotas", indicó.

Para agradecer

Como taxista, recalca que es un oficio riesgoso. Recuerda el accidente que tuvo frente al hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del que sólo salió con un esguince.
Contó que mientras esperaba el siga en la calzada Niños Héroes "cuando todavía no había las vueltas inglesas" un hombre estampó su vehiculo contra el taxi que tripulaba y lo aventó unos metros adelante, destruyendo la mitad de la unidad. "Iba ebrio y no frenó a tiempo", dijo. El saldo: pérdida total del taxi, un esguince y "el ebrio en los separos".
Con sus compañeros, Sergio celebrará hoy el día del taxista con una caravana que partirá de las oficinas de este sitio ubicadas en la avenida Universidad con rumbo a la iglesia de La Merced donde escucharán misa y darán gracias a la virgen por los favores recibidos.

  • "Me cortaron cartucho en la cabeza, después me arrojaron a una barranca, ya cuando me pude desatar salí para pedir auxilio y el taxi se lo llevaron"

MARIANA SAYNES BÓSQUEZ
BALDOMERO ROBLES MENÉNDEZ

Sin votos aún

Inicio de sesión

Publicidad