Saturday, November 22, 2014 - 21:16

Bosques productivos

Después de largos años de lucha, la planta tratadora de resina, de donde se obtiene el aguarrás y la brea, ha dado muestras de que puede ser una forma de aprovechar los recursos naturales sin afectar a la naturaleza. Sin embargo, tiene déficit de materia prima, porque la gente desconoce su uso .

La resina es un líquido espeso de color blanco que se obtiene de los pinos, después de rasparle el tronco de aproximadamente 20 centímetros, llamadas caras, de donde escurre. Para lograr juntar un kilo, se tarda por lo menos 20 días.

El presidente de Bienes Comunales de Santa Catarina Ixtepeji, Mario Santiago Castellanos, asegura que esta acción no afecta al bosque, por lo que considera que se aprovecha de manera sustentable sin dañar al medio ambiente.

"Mucha gente piensa que al rasparle, al pino le puede salir plagas o su vida se acorta; eso no sucede, se ha tenido experiencia que se puede aprovechar hasta por más de 50 años", explica el comunero, quien espera una máquina para un nuevo aserradero de la comunidad.

Déficit de resina

De acuerdo con el presidente del Comité de la empresa comunal Destiladora de Resina y Derivados Ixtepeji, Rodolfo Santiago Avendaño, sólo el 18 por ciento de su capacidad de la planta se aprovecha; hasta han tenido que parar trabajos, porque no hay materia prima, como sucederá en los próximos meses de julio, agosto, septiembre, época de lluvia.

"En estas fechas sólo haremos la recolecta, porque no se juntan las toneladas que requiere la planta", agrega.

El encargado de la empresa, quien lleva dos años al frente, indica que "la resina se acaba de volada", pues la planta trabaja hasta 150 toneladas al mes y sólo se ha llegado a utilizar el 18 por ciento del total de su capacidad.

Para tener suficiente resina, se necesitarían alrededor de mil 200 resineros, cada quien con 2 mil caras, quienes juntarían 100 mil toneladas al mes.

Actualmente, en la comunidad hay 20 recolectores que trabajan en 2 mil 500 hectáreas y en otras comunidades el número no cambia mucho.

La planta se abastece también de las comunidades de San Carlos Yautepec y de Zimatlán de Álvarez, de donde se trae unas ocho o 18 toneladas aproximadamente, cada 20 días.

Por lo que los representantes de la empresa comunal y la autoridad de Bienes Comunales, invitaron a las demás comunidades a integrarse al equipo a través de la recolección de resina, la cual es una buena opción para obtener un ingreso, ya que un resinero que junta hasta tres toneladas, puede obtener hasta 15 mil pesos al mes.

Además, es una manera de que las personas cuiden sus bosques, vean que los árboles no se enfermen o que se registre algún incendio, refiere Santiago Avendaño, quien antes de asumir el cargo, fue resinero.

En la recolección de resina y en la planta participa la comunidad, porque este tipo de empresas se rige bajo el ejercicio estricto de la participación de la comunidad, a través del sistema de Usos y Costumbres.

Uno de sus objetivos es que la gente no migre hacia otros lugares, así como aprovechar los recursos naturales, como son el agua y bosque, de manera sustentable.

Hay dos temporadas de recolección al año; la mejor es durante la época de secas, los meses de marzo a junio; en época de lluvia es menos.

En promedio, un pino produce un kilo de resina al mes, aunque varía, dependiendo del tipo de pino y las caras que se le hacen.

De la resina se obtiene el aguarrás y la brea, los cuales se venden al Estado de México y a Monterrey.

El aguarrás sirve principalmente para la elaboración de jabones, productos para limpieza, y la brea es ocupada para la elaboración de la goma de mascar, colorante de cervezas, o como pegamento, entre otros.

La brea se vende entre los 10 y 11 pesos por kilogramo, mientras que el aguarrás, alrededor de 11 pesos por litro.

El proceso

Para obtener el aguarrás y la brea, como primer paso se debe juntar la resina, cuando ya se tiene mínimo seis toneladas, se calienta la caldera a 70 grados con trozos de leña de pino. A través de vapor se calienta la máquina.

El segundo paso es el vaciado de la resina a la licuadora de seis toneladas, donde se mezcla bien con un poco de aguarrás y se quita la basura; ahí dura cuatro horas aproximadamente; posteriormente, se pasa a la olla de reposo, en donde la resina debe llegar bien mezclada y limpia y permanece otras cuatro horas.

De ahí pasa al área de destilado, donde se separa lo sólido y lo líquido, es decir, la brea y el aguarrás.

El tanque de destilado se calienta de 90 a 170 grados, a través del calor, que hace que el líquido se gasifique y se separe lo sólido de lo líquido. A través de un tubo, el líquido llega al vaso florentino destilador, el cual tiene agua con sal, que limpiará aún más el aguarrás. El color ya es transparente.

De este recipiente se pasa al vaso florentino recuperador de aguarrás, donde ya sale limpio de otras sustancias, de toda la basura que tenía. De tres toneladas de resina, se obtienen alrededor de 400 litros de brea, comenta la encargada del área de destilado, Rachel Vicente Pérez, mientras vigila que se destile de manera correcta.

En tanto, en la parte de abajo del tanque de destilado se concentra lo sólido: la brea es de color obscuro; en el momento de su separación es líquida, pero al enfriarse se vuelve sólida, incluso parece una piedra transparente.

Al salir de la máquina destiladora, inmediatamente son colocadas en moldes, donde se deja enfriar un día. Al mes producen entre 20 y 30 toneladas de brea.

El aguarrás y la brea son vendidos de manera inmediata, porque siempre están bajo encargo.

El origen

La recolección de resina y su aprovechamiento inició luego de un intercambio de experiencias del manejo sustentable de los bosques con comunidades indígenas de Michoacán, el primer estado en aprovechar este recurso natural.

Ahí, la comunidad de Ixtepeji vendió por tres años la resina, pero no era redituable, ya que las ganancias se iban en los pasajes, por lo que se buscó construir la planta, con el apoyo del gobierno del estado y federal, para lo cual requirió cinco millones de pesos.

Aunque desde siempre se ha aprovechado este recurso, sobre todo como combustible para encender lumbre o para antorchas.

por PIJY GUTIÉRREZ

fotos: MARIO JIMÉNEZ LEYVA

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