San Cristóbal de Las Casas, Chis.- Felipe Arizmendi Esquivel afirmó al término de su homilía que la libertad religiosa es para todos, no una imposición católica.
Indicó que en diciembre pasado, la Cámara de Diputados aprobó una modificación al artículo 24 de la nuestra Constitución, para ampliar más el derecho humano de todos los mexicanos a la libertad religiosa, de acuerdo a los tratados internacionales firmados por México.
Dicha modificación pasó al Senado de la República, para ser aprobada, modificada o congelada.
Abundó que en varias partes se han organizado manifestaciones para pedir a los senadores que den marcha atrás a tal reforma, pues dicen que se trata de una estrategia de los obispos para acabar con el Estado laico, para recuperar privilegios de otros tiempos en favor de la jerarquía católica, para implantar educación católica en las escuelas públicas. Opiniones que son encabezadas por algunos pastores de iglesias protestantes, líderes de movimientos laicistas e incluso residuos masónicos que perduran.
“Es falso que se pretenda imponer clases de religión católica en las escuelas públicas. Es falso que se busquen privilegios para la jerarquía católica. Es falso que se quiera que los sacerdotes ocupen puestos públicos de elección popular. Es falso que se quiera destruir el Estado laico e imponer un Estado confesional católico. Es falso que se intente reducir la separación entre Iglesia y Estado. Quien afirme lo contrario, o ignora lo que contiene la reforma constitucional aprobada por los diputados federales e inventa sus propios fantasmas, o tiene un complejo de inferioridad religiosa, o manifiesta un rechazo sistemático a la institución católica”, afirmó.
Insistió que la reforma aprobada es muy limitada todavía. “Abogamos por que todas las confesiones religiosas, no sólo la católica, tengamos más libertad de expresión, para manifestar nuestra creencia ante cualquier asunto de la vida, sin excluir los temas candentes que se manejan en la educación, la política, la economía y la cultura. No pretendemos imponer nuestra visión católica, sino que creyentes y no creyentes, pastores y fieles, podamos presentar las razones de nuestra fe, sin las restricciones y los candados que actualmente tienen nuestras leyes. Y esto vale para católicos, protestantes y ateos. Esta libertad de expresión debe permitir espacios legales en los medios electrónicos de comunicación, tener emisoras de radio o televisión por parte de cualquier iglesia, como desde hace años permiten las leyes en casi todos los países de Europa y América, menos en Cuba”.
Puntualizó que si los senadores ratificaran la reforma religiosa, tal como la aprobaron los diputados, casi nada se modifica. No se lograría aún la libertad de expresión que exigimos. Siguen los mismos candados, las mismas limitaciones para todas las confesiones religiosas. No se abre todavía la libertad para tener emisoras confesionales. No se lesiona al Estado laico. No se acaba la legítima y necesaria separación entre Iglesia y Estado. No se impone educación católica en las escuelas públicas.
Casi nada cambia; sólo se da un pasito para ir adecuando nuestra legislación a los tratados internacionales ya suscritos por el país. No teman, pues, los no católicos.
Texto y Foto: MITZI FUENTES


