Tuxtla Gutiérrez, Chis.- —El maestro Marcelino me pegó porque estaba leyendo en voz alta. Me dijo “¡Cállate!” y me dio en las piernas con una vara que tiene clips y grapas… no es la primera vez.
David Isaac García Paniagua cuenta cómo su maestro le propinó tres “varazos” en las piernas por no guardar silencio en el salón de clases, del que posteriormente salió corriendo para avisarle a su madre, quien llegó, cómo de rutina, a dejarle el desayuno a la hora del recreo.
Es alumno de tercer grado en la escuela primaria “Fray Víctor María Flores”, con clave 07DPR2124M, de la zona escolar: 05, donde, media hora más tarde de la presunta agresión, los padres del niño, Manuelita de Jesús Paniagua y Arturo García, pedían una explicación al maestro Marcelino Sibaja de los Santos, pero éste optó por esconderse.
“Yo vine a dejarle su desayuno al niño. Cuando terminó el recreo se fue a su salón pero a los pocos minutos regresó llorando, se bajó el pantalón y me enseñó las marcas en sus piernas… cuando le dije al maestro lo único que me dijo es que eso no era para tanto y luego se escondió”, dijo doña Manuelita.
Alrededor de las 11:30 horas, elementos de la Policía Estatal y Municipal llegaron a las afueras de la escuela, en respuesta al llamado de los padres. Poco después lo hizo el director del plantel, Moisés Rodríguez Gordillo, quien aseguró desconocer el caso y negó haber recibido otras quejas contra el maestro.
Rodríguez Gordillo dijo que de comprobar que Marcelino golpeó al menor, levantaría un acta administrativa para que las autoridades educativas lo sancionen; luego invitó a los padres agraviados a su oficina donde –a decir de ellos- trató de convencerlos para que desistieran de la denuncia contra el presunto agresor.
Inmediatamente, madres de familia se presentaron para enterarse de lo sucedido, toda vez que varias patrullas estacionadas afuera de la escuela las alertó. Algunas de ellas manifestaron que no es la primera vez que este docente lastima a los niños: “una vez le zafó la mano a uno”, “a otro niño le lastimó el cuello”, “generalmente les da con su regla”, se escuchaba.
No obstante, varias madres reaccionaron a favor de Marcelino, manifestando que es correcto que los maestros peguen a los niños si éstos no obedecen o se portan mal: “La culpa la ha de tener la madre, porque no lo educa bien en casa”, “está bien que le pegue porque ha de ser rebelde”, “Yo como le digo a la maestra, si se porta mal mi hijo, déle sus manazos”, decían.
El niño David dijo que el maestro adhirió grapas y clips a su regla con la que constantemente corrige a sus alumnos, “más a los niños que a las niñas”, razón por la que –a decir de doña Manuelita- un grupo de madres acudieron con el director para exigir la remoción de Marcelino:
Pero el director, además de justificar al maestro diciendo que “alinea” a los niños porque son “muy groseros”, dijo debe ser comprendido pues atraviesa fuertes problemas emocionales porque su esposa está enferma.
Al salir de la dirección de la primaria, los padres de David Isaac dijeron haberse negado al ofrecimiento del director “de remover al maestro a cambio de que no lo hiciéramos más grande”, y acudieron a la fiscalía del ministerio público más cercana para levantar una denuncia por el delito de violencia familiar equiparada en contra del docente.
ITZEL GRAJALES/NOTICIAS
Foto: JACOB GARCÍA


