JUAN MANUEL LÓPEZ GARCÍA.
"El debatir es exponer ideas, planes, objetivos y resoluciones, la contraparte debe argüir lo contrario en forma también razonable": Manolo
"En la bella Verona esto sucede: dos casas, ambas en nobleza iguales, hacen con odio antiguo, discordias nuevas". Así comienza el Poeta Pablo Neruda su traducción de Romeo y Julieta. La vieja y persistente historia del odio entre Montescos y Capuletos y los trágicos amores florecidos en medio de la inquina. Los escenarios cambian, los seres supuestamente progresamos, pero al menor descuido, ahí está otra vez la vieja historia. En su versión moderna y doméstica (tan lejos de Shakespeare y tan cerca de José Alfredo Jiménez) la tragedia se inicia no con nobles y bien nacidos versos blancos, sino con un segundo encuentro frontis a frontis entre los tres aspirantes del partido de Acción Nacional, que este domingo sufragarán militantes y adherentes al blanquiazul que en todo el país decidirán, con su voto, el futuro del candidato presidencial de su partido.
Schopenhauer escribió que los dos mayores enemigos de la felicidad son el dolor y el aburrimiento. De acuerdo con esto hacen muy bien en quejarse quienes han visto los debates entre los precandidatos panistas y se han aburrido miserablemente. No sólo fueron aburridos, no fueron debates. Pero el problema va más allá del PAN, y como prueba está que las otras dos fuerzas políticas se ahorraron esa pena, eligiendo a su candidato por métodos menos riesgosos.
En México no hay tradición de debatir. Y es posible que no la haya en el mediano plazo. El único partido que decidió debates internos parece estar pagando caro su osadía. Ha sufrido desgaste interno y críticas de diversos tipos, entre las que destacan la schopenhauerina: nos han dado aburrimiento, y por tanto infelicidad.
La enseñanza para cualquier organización política con sentido práctico es clara: si debates, corres el riesgo de ponerte en desventaja frente a tus adversarios. Mejor llévatela tranquila, construye un consenso interno, como lo hizo ahora el PRI, o contrata una encuesta, como el PRD y sus aliados. Deja que los adversarios sean los que muestren sus trapos sucios. Los debates internos no son razonables.
Se cumplieron además las reglas de los debates en una sociedad sin esa tradición. Quien va arriba en las encuestas no debatirá, y si lo hace tratará de flotar como corcho ignorando todo lo que se dice a su alrededor. Quien va abajo, y cree tener posibilidades de subir, por el contrario será agresivo. Si es un debate interno, se tratará de evitar cualquier enfrentamiento, pues puede beneficiar a la parte (precandidato), pero perjudicar al todo (el partido). Resultado:aburrimiento.
Por cierto que poco o nada se ha discutido sobre el efecto que tendrá en la elección presidencial el método utilizado para seleccionar al candidato. Si a mayor democracia en la selección mejor candidato y por tanto mayor cantidad de votos; o si es mejor un método que no haga olas; o si el método es indiferente, y lo que importa es el candidato.
Las calabacitas tiernas del PAN no encuentran acomodo. Mientras la familia feliz y el aparato gubernamental encabezados por Calderón insisten en imponer a su Cordero, los diversos grupos panistas desplazados y desempleados por el agandalle calderonista, cifran sus esperanzas en Josefina. De todas maneras ninguno ofrece nada nuevo respecto a las miserias que heredan de sus correligionarios, así que no importa quién gane la candidatura, será PAN de lo mismo.
Por otra parte para el gobierno de la Ciudad de México, Calderón no se anduvo con chiquitas. Para ahorrarse engorrosas elecciones internas y costosas encuestas, fiel a su convicción democrática, de un flamígero dedazo designó a su amiga Isabel Miranda como candidata. Con esa "hábil maniobra" el PAN ganará votos y la "sociedad civil" perderá una de sus más reconocidas activistas.
Mal, demasiado mal deben hacer su trabajo los aspirantes presidenciales del PAN y el PRI, para que López Obrador parezca hoy la opción más ecuánime, seria y sensata. Como en sus tiempos de jefe de gobierno de la Ciudad de México, el candidato de las izquierdas marca la agenda y dice y hace cosas que jamás se atreverían Enrique Peña -émulo moderno de Gabino Barrera-, Josefina Vázquez, Ernesto Cordero y Santiago Creel. No por responsables, sino porque están atados a demasiados vicios e intereses.
Acción Nacional elegirá candidato este domingo. Es posible que haya segunda vuelta el 19 de febrero que es, por cierto, Día del Ejército. El PAN es el único partido que utiliza un proceso democrático -no necesariamente pulcro- ya estuvimos escuchando las denuncias de parte de Vásquez Mota, como espionaje telefónico, cooptación o inducción del voto (se supone que desde los Pinos) a favor de Ernesto Cordero. En Puebla una delegada federal, se le acusa de ofrecer dinero para que voten a favor de Cordero, porque sin duda Rafael Moreno Valle, se la está jugando abiertamente con el ex secretario de Hacienda, quien lo favoreció con los recursos en su primer año de gobierno. Eso significa que si Moreno Valle y sus operadores electorales quieren que en Puebla gane Cordero, necesitan más de 10 mil votos Cariño quiere cariño.
Mientras tanto, No dieron pie con bola en los debates, porque Cordero tuvo la fijación de atacar a Josefina Vásquez Mota, de irresponsable, por no acudir a la mayoría de sesiones cuando fue coordinadora de la bancada panista en el Congreso, ¿Por qué hasta ahora le reclama ello, cuando no lo hizo valer por su "compañerismo" directamente a ella en su tiempo? Cordero es perverso, y además no se cortará el cordón umbilical de Calderón, que de ganar será más de lo mismo: desempleo, guerra vs el crimen, e inseguridad y secuestros, como pobreza extrema; y bueno, Creel cuando pudo hacer cambios en Gobernación no operó a favor de lo que ahora dice si hará. Dijera Condorito: "Exijo una explicación". En fin, el PAN deshoja la margarita para decidir entre Josefina, Ernesto y Santiago. No aportaron ideas innovadoras para darle solución a los problemas en que estamos inmersos. Y Como no entraron al meollo de un encuentro sustancioso de réplica y contrarréplica, en parangón como lo es en el Rey de los juegos: el beisbol, apreciamos que fue el debate al bate.
JUGADAS DE LA VIDA
Burguess Meredith, que vivió hasta los 84 años de edad, y George Burns, que falleció a los 100, se mantenían en forma gracias a lo que llamaban la fórmula ideal: Estar casados con mujeres 25 o 30 años menores que ellos, y rodearse siempre de gente joven.
Agradezco su comentario a este artículo "bateador" al correo: abogadojuanmnauel@hotmail.com
