Miércoles 23 de Mayo de 2012
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VIH-Sida, el mal y negligencia oficial
20 Dic 2011 - 02:15

Oaxaca, Oax.- Ellos superaron bien el miedo a la enfermedad, aprendieron a convivir con ella, a cuidarse y cuidar a los demás, y aún cuando su esperanza de vida es alta, gracias a los avances científicos y médicos, la calidad está demeritada por la violación a sus derechos humanos cometidas por las instituciones de salud pública. Ellos, viven con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).

 

 

IMSS e ISSSTE violan derechos humanos

 

La discriminación médica ha ocasionado que sean las enfermedades oportunistas las que arrebaten la vida a los pacientes con VIH-SIDA (Síndrome de inmunodeficiencia adquirida).

“José”, “Lalo”, “María” y “Pau”, así como otras ocho personas más, desde hace tres años integran “Amemos VIHvir”, organización oaxaqueña surgida a partir de la Conferencia Mundial de VIH, realizada en la Ciudad de México en 2008, esta busca establecer los vínculos con las personas que viven con VIH para tener una mejor aceptación de su diagnóstico frente a la discriminación y estigmatización social en todos sus ámbitos.

El rostro del SIDA no son las cifras de los contagios o las defunciones, es el rostro de José, el de Lalo, el de Pau y María, personas que todos los días se enfrentan a la discriminación institucional.

José es el representante legal de “Amemos VIHvir, tiene 36 años y 13 viviendo con VIH. Como trabajador federal, la atención la recibe en el ISSSTE. El principal problema, señala, es la interrupción arbitraria de los tratamientos por carencias de medicamentos, sobre todo en los de alta especialidad.

“Yo voy cada mes, en ocasiones, al pasar a la farmacia me dicen regrese mañana. En esta enfermedad cuando no eres constante en el tratamiento, la salud y la calidad de vida se ve perjudicada”.

A la falta de medicamentos, José suma el “chuchicheo en corto”, las miradas lastimeras o de condena de los médicos y otros pacientes, porque no se respeta la privacidad e identidad de las personas que viven con VIH.

 

Sexualidad acotada

María tiene siete años viviendo con el virus. Es derechohabiente del IMSS y ha sido víctima de graves violaciones a su derecho a la salud, pero principalmente de la presión ejercida por los médicos para que se realice la oclusión tubárica bilateral (OTB).

“Lo primero que te dicen es `usted ya no tiene derecho a tener hijos´ y han intentado decidir por mí. Hasta el momento me he negado ligarme aunque siempre me presionan para que lo haga. Me dicen también `usted ya no puede tener más parejas´”.

María sabe que ser portadora del VIH limita su vida sexual y reproductiva, sin embargo considera que hay muchas formas de ejercer su sexualidad sin riesgo y de evitar un embarazo.

María tiene un hijo de 8 años que procreó sin saber que era portadora del virus, pues este todavía no se manifestaba en su organismo.

 

AL PIE DEL QUIRÓFANO

En 2006, María interpuso una queja ante la otrora Comisión Estatal de Derechos Humanos de Oaxaca (CEDHO) por la negativa a iniciarle el tratamiento a su pequeño, aún cuando ya era portador.

La mujer señala con enfado que desde su diagnóstico hasta la fecha ha enfrentado una lucha incesante por hacer efectivo su derecho a la salud, pues cuando no es la falta de medicamentos, es una mala atención, la negativa a realizarle los estudios de rutina o especializados, la pérdida de los resultados de éstos o el retiro inexplicable del tratamiento.

“Siempre me hacen perdidizos los estudios. La última fueron los estudios de genotipo. Me los han realizado tres veces, en dos ocasiones se perdieron y ahora espero los resultados del último, ojalá que no pase lo mismo”.

Lalo tiene 28 años, desde hace 8 vive con VIH, él comparte un caso de grave violación ocurrido a uno de los integrantes de “Amemos VIHvir”.

“Sucedió en Tlacolula, esta persona acudió al IMSS porque requería atención médica urgente, debía realizarse una cirugía. Le abren el expediente, recibe atención de los médicos, le dan su bata para ser intervenido pero, cuando les informa que tiene VIH, la enfermera toma el expediente, se retira, regresa con el médico y le informan al paciente que ya no hay camas. Le dijeron que se fuera a otro lado porque no le podían brindar la atención”. El caso quedó oculto y sin sanción.

 

Abstinencia informada contra el VIH

Para los integrantes de “Amemos VIHvir”, gran parte de la discriminación y estigmatización en contra de las personas con virus ha sido generada por el clero, dado que el padecimiento se da a raíz de haber sostenido relaciones sexuales.

“Lo que nos hace más vulnerables es que la enfermedad esta ligada a una cuestión sexual y desde esa visión religiosa se ve como un castigo divino, porque no te has portado bien, es por eso que la mayoría de la sociedad sigue estigmatizando a las personas con VIH”, señala José.

La abstinencia, dijo, se vuelve una buena campaña cuando el mensaje va acompañado de información. “Debe ser una abstinencia informada”.

Cuando la campaña es sólo por la abstinencia, los jóvenes que están en el descubrimiento de su sexualidad la ejercen de forma irresponsable.

“A los jóvenes siempre se les dice, te debes abstener, pero cuando llega la hora de ejercer su sexualidad, cómo la ejerce si está desinformado. ¿La ejerce responsable o irresponsablemente?”, cuestionó el activista.

 

Salud y calidad de vida dualidad posible

Pau tiene 7 años viviendo con VIH desde la primera recaída, luego de saberse portadora del virus, a la fecha, no ha enfrentado algún tipo de discriminación o violación a sus derechos como paciente de VIH. Ella recibe atención en el Centro Ambulatorio para la prevención y Atención del Sida e Infecciones de Transmisión Sexual (CAPASITS) del Consejo Estatal Para la Prevención y Control de Sida (Coesida) Oaxaca.

“Hasta ahora recibo una buena atención, tanto de los médicos como de las enfermeras”, asegura.

Apoyada por el CAPACITS cuida su salud y a través de “Amemos VIHvir” ha aprendido a vivir con calidad, pues ahora entiende mejor a la enfermedad, se siente acompañada y sin discriminación. “Me ayuda a sentir que soy un ser humano y que puedo salir adelante”.

 

 CITLALLI LÓPEZ