Miércoles 23 de Mayo de 2012
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El Tigre de Chiapas no es como lo pintan
9 Nov 2011 - 02:07

San Antonio, San Miguel Chimalapa, Oax.- “¡Aquí está su padre pinches chimas! ¡Aquí está el tigre de Chiapas, cabrones!”, gritó Tito Luna, blandiendo un machete en la mano izquierda, a los indígenas zoques que se acercaban al bloqueo instalado en el núcleo agrario Rodulfo Figueroa, en el camino a San Antonio y Benito Juárez.

Los chimas, molestos, indignados, por la agresión que sufrieron antes sus compañeros Benito Arreola Camacho, Filiberto Gutiérrez Vásquez y María Salomé, al tratar de pasar por el ejido Gustavo Díaz Ordaz, se les calentó la sangre y fueron por él.

 

Viernes 4 de noviembre, 15:20 horas

“El Tigre de Chiapas”, ganadero del Valle de Cintalapa, Chiapas, se espantó al ver a más de 50 indígenas zoques armados con palos, decididos a todo, incluso con la presencia de soldados del Ejército Mexicano, y corrió a refugiarse a la escuela, con no más de 30 supuestos ejidatarios y sus cinco pistoleros, quienes mantenían el bloqueo.

De nada sirvieron los militares, quienes presurosos hicieron una valla, brazo con brazo, apostados a la vega del camino para impedirlo. Los chimas, como sus antepasados los jaguares, según cuenta la leyenda zoque, traspasaron la valla dando la vuelta a la escuela para cazar al tigre.

Jorge Humberto Luna Salinas, el nombre completo de Tito Luna, se quedó a merced de los chimas y fue capturado irremediablemente porque hasta sus pistoleros, entre ellos Juan Márquez, Enrique Torres y “El Canica”, corrieron rumbo al monte, unos y otros, con dirección al río Escondido.

“El Tigre de Chiapas”, dirigente de la SSS “La Mercancía”, domiciliado en Rizo de Oro, el principal invasor de las tierras comunales de San Miguel Chimalapa, quedó a merced de sus víctimas.

“Uno de sus pistoleros, llevaba una escopeta recortada, de esas chaqueteras, y al ver como se pusieron las cosas, mejor se corrió rumbo al monte, lo seguimos pero ya no lo alcanzamos; otros se fueron al río y dejaron solo al que se dice el ‘Tigre de Chiapas’ y ‘el papá de los chimas’. En verdad, el tigre no es como lo pintan, (él) es una jabalina”, cuenta entre risas, uno de los comuneros que participaron en su retención.

Tito Luna fue llevado por la noche de ese mismo día a la cabecera municipal de San Miguel Chimalapa, para ser presentado ante la asamblea general de comuneros.

Ante más de 500 comuneros, “El Tigre de Chiapas”, quizá por temor al saber de su responsabilidad por las invasiones en La Hondonada y en El Quebrachal, no quiso hablar y se cayó toda la noche. Hasta la mañana del día siguiente aceptó hablar y se disculpó por los destrozos ocasionados en los bienes comunales de San Miguel Chimalapa.

“Lo escuchamos que ofreció disculpas, que reconoció que las tierras donde tiene su ganado son nuestras, de los chimas, que se comprometía a pagar todos los daños, pero que siempre y cuando la (Secretaría) de la Reforma Agraria lo indemnizara por las tierras que estaba trabajando. E incluso que hasta se convertía en comunero si le respetábamos las tierras. ¿Pero cómo le vamos a respetar si es un cacique? Es un ganadero que nos ha invadido 400 hectáreas y eso, sin contar lo que tienen otros nueve supuestos pequeños propietarios en nuestras tierras”, contó otro comunero, testigo de la rendición de “El Tigre de Chiapas”.

Según los chimas, Tito Luna está mejor que en su casa. “Ya le compramos ropa, le dimos una tarjeta (telefónica) para que se comunique con su papá y su familia; le damos de desayunar, comer y cenar, hasta está mejor que nosotros que a veces no tenemos nada”, señaló.


OCTAVIO VÉLEZ ASCENCIO/ENVIADO

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