Miércoles 23 de Mayo de 2012
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Sociedad y política
27 Oct 2011 - 04:09

Gobernabilidad: puntos y comas

ISIDORO YESCAS

La gobernabilidad es, sin duda, una asignatura pendiente en el nuevo régimen. Contra lo que se esperaba, ni desde el gobierno del estado ni desde las organizaciones sociales, sindicatos , grupos de presión y toda esa amplia y compleja amalgama de sectores sociales y políticos organizados, se ha visto determinación y voluntad política, respectivamente, para poner fin a ese largo y desgastante ciclo de ingobernabilidad que ha padecido Oaxaca en los últimos años.

Los recurrentes conflictos, acompañados de movilizaciones y actos de presión que han tenido como denominador común la interrupción de las vías de comunicación terrestres, no cesaron con la alternancia. Se expresaron con mucha virulencia durante el ulisiato. Y se pensó que con el cambio gobierno todo sería diferente. No ha sido así.

En la medida que la alternancia no representó un cambio sustancial en el ejercicio del poder, ni modificó las viejas reglas del juego entre gobierno y aquellos sectores tradicionalmente afectos a satisfacer sus demandas por la vía del chantaje y la movilización, poco o nada se ha podido hacer hasta ahora para aterrizar en un pacto político o un nuevo arreglo institucional que le devuelva la anhelada la paz y gobernabilidad a Oaxaca.

Los propios tropiezos y desencuentros del nuevo régimen con los partidos políticos que se coaligaron electoralmente para derrotar al PRI y las pugnas de los grupos de poder que progresivamente desplazan a las expresiones partidistas del gabinete, también han contribuido a colocar de nueva cuenta a Oaxaca en un escenario en donde los conflictos y las provocaciones parecerían asomar por todos lados.

El relevo en la titularidad de la Secretaría General de Gobierno y el desplazamiento de dos personajes cercanos al círculo rojo, proclives a invadir funciones de ésta y otras secretarías, generó la percepción de que a partir de este reacomodo de piezas en el aparato gubernamental las cosas cambiarían para bien de Oaxaca y del gobierno en turno. Lo que hasta ahora se ha visto y palpado es que la fórmula todavía está a prueba.

Tal parece, entonces, que hace falta algo más que relevos de mandos y buenas intenciones. Tal vez mayor determinación para aplicar la ley, operación política preventiva, agenda de riesgos, coordinación institucional y vocación de poder.

Bajo estas circunstancias es probable que a medida que se acerque la fecha del primer informe del gobernador Gabino Cué, sindicatos, grupos políticos opositores al gobierno y todo tipo de organizaciones clientelares arrecien sus presiones para satisfacer sus demandas y prebendas porque esos han sido sus viejos usos y costumbres para alcanzar sus objetivos.

Que lo sigan haciendo con la impunidad de antaño dependerá en mucho de la capacidad y determinación del poder ejecutivo para definir y establecer un nuevo trato basado, por principio, en el respeto a la ley . Y, por supuesto, en el compromiso adquirido con todos los oaxaqueños para garantizar la vigencia de sus derechos constitucionales.

isidoroyescas@yahoo.com.mx

Twitter: @IsidoroYescas