Resulta imposible no acordarse del costo político que tuvo que pagar en el 2010 el gobernador Gabino Cué cuando el PRI condicionó su voto aprobatorio al presupuesto anual solicitado por el gobierno de Oaxaca a cambio de obtener para uno de sus correligionarios de la LXI legislatura la presidencia de la Junta de Coordinación Política. Y el pacto se cumplió por las dos partes al punto que será en el transcurso del mes de noviembre cuando Martín Vásquez Villanueva -ya en abierta precampaña por la senaduría-entregue la estafeta a un diputado del PAN.
Hoy, los priístas de nueva cuenta simulan rasgarse las vestiduras y apoyar incondicionalmente las gestiones que con el mismo propósito realiza por estos días ante el Congreso federal el gobernador Gabino Cué. Sin ceder en sus críticas al subejercicio presupuestal que a estas alturas es un hecho inocultable, pero no en la magnitud propalada por sus adversarios, la bancada oaxaqueña del PRI, y sus homólogos de la LXI legislatura local, recorren la misma ruta del año pasado para "partirse el alma" por Oaxaca.
Sin embargo, ahora tampoco su apoyo será gratuito y desinteresado. Está de por medio su posicionamiento político y mediático ante el inicio del proceso electoral federal y de ahí que por estos días se derrochen tantos recursos para publicitarse por radio, prensa y televisión. Han llegado al extremo de abrogarse indebidamente la representación de todo el cuerpo legislativo de Oaxaca y hacer uso --también indebido-- de los recursos del Congreso del Estado para "promover posiciones partidarias", tal como el viernes 21 lo denunciaron a través de un desplegado las fracciones parlamentarias del PAN, PRD, PT y Movimiento Ciudadano (antes PC).
No habría que echar en saco rato que los diputados priístas de Oaxaca, en su gran mayoría tripulados por el exgobernador Ulises Ruiz, pretendan también llevarse un plus en estas negociaciones presupuestales buscando impunidad para algunos exfuncionarios que saquearon las arcas públicas en el sexenio pasado. O por lo menos mantener los privilegios que los diputados locales del PRI obtuvieron con el control de la Junta de Coordinación Política de LXI Legislatura.
Nadie se atrevería a negar que Oaxaca requiere de mayores apoyos presupuestales, pero no al grado que tal necesidad sirva para el lucro político partidista como de nueva cuenta se perfila ahora. Pero, por otro lado, de poco servirá que todas las fuerzas políticas y sociales de Oaxaca coincidan y sumen esfuerzos para tal propósito si no se establecen compromisos claros de parte del gobierno del estado para un ejercicio eficaz y transparente de los recursos públicos.
Eficacia y eficiencia que fue el talón de Aquiles en el primer año de gobierno como lo demuestran los rezagos en la liberación de recursos para la obra pública, programas sociales y proyectos educativos. Y transparencia y rendición de cuentas que ha sido buen tema para los discursos oficiales pero hasta ahora escasamente aterrizado en el ejercicio de la función pública.
QUE SE APAGUE LA LUZ
No les falta razón a los intelectuales y artistas que exigen al ayuntamiento de la ciudad capital la cancelación del llamado Plan Luz. La obra costará 40 millones de pesos que bien pudieran utilizarse para repavimentar las destruidas calles de la ciudad de Oaxaca , iluminar las colonias populares o mejorar los servicios de seguridad. Pero, además, y tal como la ha denunciado el pintor Luis Zárate, la obra huele a fraude por la trayectoria de la empresa patito francesa Citelum. ¡Menos mal que no es española¡
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ISIDORO YESCAS
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