ANTONIO MUNDACA
“Ya no hay pueblo, solo hay público”, es una frase de Carlos Monsivais que bien puede resumir el acto realizado ayer por el partido político Convergencia (próximamente Movimiento Ciudadano Nacional cuyo lema será a decir de los naranjas presentes en el desfile de la democracia: “Por el bien de todos salvemos a México” , cualquier parecido con el Movimiento de Regeneración Nacional- Morena- de Andrés Manuel López Obrador, eso sí, dicen es pura coincidencia).
Cerca de las once de la mañana el recinto de la expo feria enmarcado en la algarabía de campesinos traídos de Chiltepec , San Bartolo y conexos, en sendos vehículos automotores con aire acondicionado sin ventanillas gozaban de la torta y el refresco esperando a sus líderes, que venían en camino en bellas camionetotas a darse su bañito de pueblo y de paso nombrar a 15 delegados emanados del dedo y el compadrazgo al más puro estilo del PRI.
Mientras estos llegaban se anticipaban personajes convencidos que la mejor opción es el partido naranja, para muchos de ellos porque se parece al rojo, para muchos otros porque hay que subirse al tren de la lana que significa el apoyo del gobierno.
Alrededor de las 11:30, entró saludando a las personas “entusiasmadas” el jefe de Convergencia en el estado, Benjamín Robles Montoya y a su lado Saúl Díaz Bautista, presidente estatal del partido, ( algo así como el sublíder que habla menos que el mero chipocludo y en toda la ceremonia política no dijo ni pio , salvo si señor, si señor ).Junto a ellos “el referente” naranja en la cuenca José Soto con su camisa blanca con el logo del águila-buitre que pronto desaparecerá para dar paso a la “refundación” en su corazón.
Pablo Flores, regidor de salud de Tuxtepec al acercarse a Benjamín Robles y querer externar una queja al “enviado de la refundación” a la región fue regañado por el “convergente mayor”,- “no me contestas el teléfono- decía Soto- pero…. – no me contestas el teléfono- pero….si quisieras hablar conmigo me contestabas las llamadas”, recriminó José Soto a Pablo Flores, lo que obligo al concejal municipal a perderse durante todo el evento.
En las orillas el sequito de nuevo convergentes seguían los pasos de los lideres en su camino al estrado, un naranjito fiel embestido con un cargo en la secretaría de gobierno, Irineo Molina; un naranjito municipal: Elpidio Mora; un naranjito de nuevo ingreso; Ángel Domínguez, más conocido como “Usila” y un presidente con camisa naranja y gustos playeros; Héctor Romero Ojeda que fue de los primeros en llegar con su comitiva y su dotación de ciudadanos convencidos.
Tarde llegó el diputado suplente Francisco Niño Hernández, quien volvió a suplir a su mamá en un evento político, pero se incorporó rápido a la mesa desde la cual daba órdenes a una guapa fotógrafa para que no perdiera de vista a los personajes del presídium.
Pasado el protocolo de las presentaciones, los discursos salpicados de demagogia y buena onda casi grupera. Pasaron al frente los 15 delegados que habrán de ir a una asamblea en Oaxaca, donde se sacaran a su vez a 12 delegados más que irán a una convención nacional a elegir democráticamente si se cambia o no de nombre al partido de la aguilita bicéfala , a elegir con gastos pagados lo que ya determinaron las cabezas del partido.
Se les tomó protesta a los consejeros y por “unanimidad” los 15 patriotas naranjas fueron ungidos a la voz de “asamblea democrática e incluyente”, sólo falto cantaran el himno nacional y dijeran “López Obrador es mi pastor”, (hubo uno que otro que lo dijo).


