Monday, September 1, 2014 - 23:21

Animalia zapoteca

"Somos el pueblo zapoteca: Los hombres y las mujeres que aman el prodigio de su origen. Los zapotecas antiguos se llamaron Gula'sa', entre sus dioses se cuentan el sol, el águila y el tigre".

Fragmento del poema "Los Zapotecas", de Enedino Jiménez

 

I

Presentación

La estirpe zapoteca viene de las nubes. Alfredo Cardona Peña ofrece una descripción literaria de esta creencia, en su poema "Los Zapotecas": "Del fondo germinal de las especies y de la nobleza patriarcal de los árboles llegaron. Y cubrieron con muchos hijos lomas y montañas, cerros, lejanías." Hemos crecido inmersos en un reino de animales totémicos, de gran significado mítico, religioso y espiritual.

El alma de los animales nos persigue desde que nacemos. Algunos no tenemos la fortuna de saber cuál es nuestro guenda (doble). Creo que esto no es mi caso, porque cuando abrí los ojos al mundo, el búho cantó mi destino y se volvió mi doble. Un árbol de tamarindo lo atrapó a plena luz del día, eso dijo mi abuela.

Ella me aseguró que esa ave y yo estábamos conectadas; en ese momento no le di tanta importancia; ella murió diciéndome lo mismo, ahora que reflexiono sobre mis hábitos creo que ella tenía razón, no me gusta el sol y prefiero una vida más nocturna.

Algunos animales sagrados son el lagarto y el jaguar: la tierra y el cielo. También conocemos animales que anuncian momentos aciagos tales como: El Cortamortaja, conocido en Ixtaltepec como Xhaba gue'tu' (mortaja), esa ave blanca que atraviesa sobre los tejados anunciando el sueño eterno; otros son: el nagande (Ciempiés), el bidxii (araña), beenda' (serpiente).

Los animales fastuosos son: Bisiá (Águila), Chitu guí, portadores de longevidad y buena fortuna. También tenemos animales que nos informan sobre los cambios meteorológicos como el Bere Lele (Alcaraván) al que califica la poeta Natalia Toledo: "Como una gitana que lee las cartas del tiempo. Si quieres que te lea las tristezas, siémbralo en el corredor de tu casa."

Los animales siempre están presentes en la vida de los zapotecas, en la escritura con poemas, en la tradición oral con leyendas y mitos, en cantos infantiles, en la orfebrería, artesanías, comida, vestuario, etcétera. Forman parte de la vida cotidiana, ritual y cosmogónica de la etnia, no se puede escapar porque son parte de la identidad, esa identidad que nos hace único y a la vez nos hace integrantes de una comunidad.

Los zapotecas del Istmo habitamos en la zona más estrecha de la República Mexicana, con una extensión territorial de 19 mil 975.57 km2 y contamos con una de las cuatro reservas bióticas más importantes del país que es la selva de los Chimalapas, que alberga hasta 900 especies vegetales y más de 200 especies animales.

En el marco del Día Estatal de la Riqueza Natural, presentamos sólo una parte de ese gran universo animal que poseemos los zapotecas.

II

El Lagarto-Be'ñe'

Según los zapotecas, la ceiba es el primer árbol que Dios plantó en el mundo. Es un árbol que ellos emplearon para imaginarse el universo; sus raíces simbolizan lo subterráneo, el río mítico de los muertos, el inframundo, el lugar donde desciende el sol una vez terminado su recorrido por la bóveda celeste.

De acuerdo a las interpretaciones de algunos investigadores, el tronco de la ceiba personifica la superficie terrestre, donde habita el ser humano; su piel rugosa recuerda a la del lagarto; sus copas representan el cielo donde está posado un pájaro mítico que se conecta con la parte divina, con el paraíso zapoteca, el lugar de las mazorcas, el espacio de los árboles frondosos y de las ceibas mismas.

Existe una divinidad llamada Pasión Guelabe'ñe (La Cruz de la Laguna del Lagarto), cuyo santuario se localiza cerca del mar muerto, en donde los zapotecas llegan a tener comunicación con su Dios terrestre.

Este divino saurio se presenta en la orfebrería (aretes, collares, pulseras), en la alfarería (sobrepuesto en las macetas y tinajas).

II

Armadillo-Ngupi

El armadillo es un acorazado mamífero en peligro de extinción, que forma parte de la nutritiva dieta de los zapotecas del Istmo. En el libro Recetario zapoteco del Istmo, de Cibeles Henestrosa, se dan las instrucciones para preparar este platillo:

"El armadillo se parte en canal y se lava con agua y limón para quitarle el olor penetrante que le es característico; después, se muele el chile en el molcajete con las pimientas, los ajos y la cebolla; añadir los jitomates partidos y estrujados. Se coloca el armadillo en un cazo de barro untado con manteca y se baña con la salsa. Alrededor del guiso, verter un vaso de cerveza. Meter al horno alrededor de una hora o hasta que esté bien cocido."

III

Coyote-Gueu'

Las aventuras de conejo y coyote forman parte de la tradición oral zapoteca; en todas las correrías, el coyote representa el ser confiado, el que termina por ser engañado o engatusado por el conejo, que al final huye a la luna; por eso, el coyote, al no lograr nunca atraparlo, le aúlla todas las noches; desde aquel día lo llaman xpicu' beeu (El perro de la luna): Las historias siempre son contadas a los niños, aquí el fragmento de una versión del cuento El Coyote y la fiesta de Chihuitán: "El coyote fue a la fiesta de Chihuitán el cuarto viernes de Cuaresma. La plaza estaba llena de cosas que comprar y todos los romeros del Istmo de Tehuantepec habían venido a traer mercancía y comprar dulces, juguetes y recuerdos del santuario.

También el coyote fue a pasear y a traer cosas para sus hijos. Compró pan, plátanos oreados y dulce de coyolitos para regalar a sus crías. Los metió en su red y ya iba de regreso. En el camino, el conejo lo estaba espiando. Él no tenía dinero, no llevaba nada para sus conejitos, y pensó cómo quitarle su carga al coyote. Allí estaba maliciando cuando vio un zapato.

Lo recogió y se adelantó rápido, fue a tirar el zapato por donde iba a pasar el coyote.

Cuando lo vio, el coyote dijo:

-Qué buen zapato, lástima que sea solo. Está nuevecito, pero le hace falta el par. Pobre del que lo perdió, de nada le sirvió comprarlos.

Se alejó. El conejo recogió el zapato, tomó un atajo y cortando camino por el monte, lo fue a aventar más adelante."

IV

Liebre-Biana

El Lepus flavigularis o Liebre de Tehuantepec es una especie en peligro de extinción y única en el mundo. Se le puede distinguir fácilmente de otras liebres, por las dos rayas negras que van de la base de las orejas hasta la nuca y por sus flancos blancos.

La parte inferior es blanca, la superior es de un marrón brillante con tintes negros, la parte de atrás es gris y la cola es negra. Se trata de una de las liebres más grandes y tiene las orejas y patas grandes.

La liebre de Tehuantepec es una especie endémica del país y sólo se encuentra en las sabanas y dunas de hierbas de las orillas de una laguna de agua salada conectado con el Golfo de Tehuantepec. Naturalistas, ecologistas y Ongs han detectado esta liebre por la zona de Montecillo, agencia perteneciente a San Dionisio del Mar.

La casi extinción de este animal se debe a la deforestación, a la tala inmoderada, a la quema intencionada de pastizales.

V

Alcaraván-Bere Lele

El alcaraván es descrito por el poeta juchiteco Gabriel López Chiñas como una ave nostálgica, apegada a la tierra de los binnizá. Además Anuncia la entrada del viento del norte y también temblores. Aquí fragmento del poema El Alcaraván.

"Lejos, lejos me encuentro de mi pueblo,

traje un alcaraván que cantará en mi casa.

Un Bere Lele traje, que cantara en mi casa

a ver si así me abandona la nostalgia por mi pueblo.

Un día lo busqué en el patio de mi casa.

Había volado, se había ido, la nostalgia lo había vencido."

VI

Tortuga-Bigu

En la ciudad de Tehuantepec existe un cerro que le dio nombre a la ciudad, Dani beexhe' (Cerro del Tigre); éste aún existe, pero está casi poblado por monstruosas viviendas grises. Según nos contó el cronista tehuantepecano Antonio Santos Cisneros, a principios del siglo XVI, habitaba en este lugar un furioso y destructivo tigre, que lo mismo mataba animales que personas.

Cansados de tanta destrucción, imploraron ayuda de los brujos huaves, quienes sacaron del mar a varias tortugas gigantes que ascendieron al cerro y mataron al tigre; los zapotecos volvieron a implorar la ayuda de los huaves para que ahora mataran a las tortugas. Los quelonios fueron petrificados con palabras mágicas. Hoy se puede ver parte de estas rocas gigantes a los pies de dicho cerro, pero gracias al crecimiento urbano, este tesoro se está pulverizando.

VII

Iguana-Guchachi

Dicen los cazadores de iguana que cuando se atrape a uno de estos reptiles se tenga cuidado de encontrar el Guie xhaaya' que vomitan, una piedra negra alojada en la cabeza, una piedra que se ha de guardar en la bolsa de la camisa, para que ésta invoque a las iguanas cuando se visite otra vez el campo.

Dicen que las iguanas verdes son de sabor dulce, que por más sal que se le agregue al guiso, siempre serán dulces. También cuentan los ancianos que la vergüenza es causada por una iguana que atraviesa el ojo; el curandero combate este mal con una pichancha que le coloca en el ojo al enfermo; después, se aleja una distancia y arroja piedra al interior de la coladera al tiempo que dice "le he dado en la cabeza, le he dado en la espalda, en la mano, en los pies, en la cola, en el vientre; le he matado"; al final, con pedazos de carrizo la remata y el enfermo se cura.

 

ROSELIA CHACA

CORRESPONSAL

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