El río San Felipe, en el tramo que cruza la capital, está infestado de aguas negras. Desde la agencia del mismo nombre, la colonia La Cascada y hasta el puente de la calzada Porfirio Díaz, donde se conecta al arroyo Jalatlaco, y luego en su salida a cielo abierto en las colonias José Vasconcelos y Gómez Sandoval, la pestilencia inunda casas y comercios.
En tanto, los daños causados por las lluvias del año pasado permanecen igual. No hay obras de muros de contención y lo único que subsisten son bolsas con arena y montones de tierra, en presunta previsión de nuevos desbordamientos.
UN FUERTE
En las inmediaciones del puente de la calzada Porfirio Díaz, donde en septiembre pasado las aguas desbordaron hasta cubrir calles y comercios, la descarga de aguas residuales es cotidiana. Metros hacia el norte, un área del Hospital General de Zona 01 del IMSS es reforzada con una barda de concreto de cuando menos cinco metros de alto, ante posibles inundaciones.
Enfrente, el vecino levanta un muro de menores dimensiones. Más arriba los tubos que cuelgan sobre el arroyo son constantes: vierten sus desechos al afluente, ante la complacencia de las autoridades en materia ambiental. Y el fondo del arroyo, de nuevo el carrizo se apropió de toda la zona.
En el cruce de esa principal avenida de la capital oaxaqueña con la calzada Héroes de Chapultepec, el trajinar es cotidiano. Cientos de autos como transeúntes cruzan a cada instante.
Y abajo, el inframundo. En el lecho del arroyo, a punto de incorporarse al río Jalatlaco, que cruza el barrio de igual nombre, sobre la calzada de la República, prevalecen las aguas pestilentes.
"Úchale, si viniera al medio día y en la tarde por aquí, no soportaría los fuertes olores", comenta el representante de un estacionamiento ubicado a un costado del puente. Y como remate del escenario, un árbol tirado desde hace un año por las lluvias, que jamás fue retirado.
SIN ATENCIÓN
La situación no es menos favorable a la salida al aire libre de ese cauce, en la colonia José Vasconcelos. Ahí, como en la Morelos, Víctor Bravo Ahúja y Gómez Sandoval, las aguas negras son asunto cotidiano con el que también conviven sus habitantes.
Hace un casi un año, decenas de familias padecieron la inundación en sus calles por el desbordamiento del río. El torrente arrasó con una gran parte de las calles aledañas al afluente. Y la situación hasta ahora sigue igual.
Costales con arena siguen siendo la esperanza para resguardarse de nuevas avenidas, y en otro caso, montones de tierra para evitar nuevos desbordamientos. El drenaje, roto, con pestilencia por doquier.
"Acá no ha venido nadie a ver qué se puede hacer; nunca nos ayudaron, nunca hubo apoyo", relata una vecina que tiene una tienda a un costado del arroyo.
¿Y CONAGUA?
"Nosotros hemos pedido apoyo a la Comisión Nacional del Agua (Conagua); hemos pedido explicaciones por escrito del por qué no han hecho nada y hasta el momento no hemos recibido respuestas", relata el presidente de la colonia José Vasconcelos, Carlos Bautista.
En entrevista, explica que el 2 de marzo, en la audiencia pública con el presidente municipal Luis Ugartechea, expusieron su problemática. El pasado miércoles, en la instalación del Consejo Municipal de Desarrollo Social del ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, nuevamente plantearon la necesidad de atender el problema en la zona.
"Hablamos con un funcionario de Obras Públicas y nos aseguró que a más tardar en dos semanas comenzarán algunas obras; esperemos que nos cumplan, porque no vemos ninguna acción. Es preocupante que ya vayan a iniciar las lluvias y no vemos atención por ningún lado", explica.
Refiere que en la zona donde viven, en la orilla oriente del periférico de la ciudad capital, las principales necesidades son la construcción de un muro de contención, la rehabilitación del sistema de drenaje y la reposición del pavimento. "No ha habido atención ni de las autoridades federales ni de las estatales. Vamos a esperar a ver si el ayuntamiento nos cumple", abunda.
ISMAEL GARCÍA M./FOTOS CARLOS ROMÁN VELASCO







