Sábado, Septiembre 20, 2014 - 06:50

Sud: el primer periódico oaxaqueño en su bicentenario, 1813-2013

Carlos Sánchez Silva

… por primera vez, después de largos años de paz,

los oaxaqueños iban a experimentar los azares de la

guerra y que el enemigo era nada más y nada menos

el valiente Morelos, quien hizo temblar a las tropas

realistas más de una vez.

José Antonio Gay, Historia de Oaxaca

Un día como hoy, pero de hace doscientos años, fue publicado el que se considera el primer periódico oaxaqueño, cuyo título es: Sud. Continuación del despertador de Michoacán, cuyo principal promotor-fundador fue don José María Morelos y Pavón. <Véase imagen de Morelos (Figura 1)>. Su aparición se inscribe en lo que se conoce en la lucha insurgente como la tercera y cuarta campaña de Morelos por las tierras del sur y sureste novohispano en los años que corren entre 1812-1813, campañas que dieron como principales prendas la toma de la ciudad de Oaxaca a fines de noviembre de 1812 y del puerto de Acapulco en agosto de 1813. Fue precisamente como consecuencia de la toma de la ciudad de Oaxaca que el “Siervo de la Nación” pensó que, para difundir las ideas de la insurgencia mexicana, era imprescindible valerse de la prensa escrita como el más idóneo vehículo. Así las cosas, el 25 de enero de 1813 salió de las prensas oaxaqueñas el primer número de Sud, mismo que inaugura la historia de la prensa en suelo oaxaqueño.

La aparición de Sud se inscribe, por un lado, en la tradición de fines del régimen colonial de utilizar el periódico como medio para incidir en la opinión pública y, por el otro, la de formar parte de la historia de la prensa insurgente, cuyo contexto está marcado por una serie de periódicos que vieron la luz pública entre 1810 y 1813: El Despertador Americano, [20/dic./1810-17/ene/1810]; El Ilustrador Nacional, [11/abril/1812-16/mayo/1812]; El Ilustrador Americano, [Primer número sin fecha; segundo: 30/mayo/1812-17/abril/1813]; Semanario Patriótico Americano, [19/julio/1812-17/enero/1813]; Gazeta del Gobierno Americano en el Departamento del Norte, [23/septiembre/1812-30/septiembre/1812]; El Despertador de Michoacán, [Se desconocen las fechas]; y los dos que fueron publicados en Oaxaca: Sud. Continuación del despertador de Michoacán [el número 51 con fecha del 25/enero/1813; los que siguen, números 52-53, no tienen fecha] y Correo Americano del Sur, [25/febrero/1813-25 de noviembre de 1813]. (FIGURA 2)

Si bien el Correo Americano del Sur sucedió a Sud como periódico insurgente y tuvo una vida más larga con la publicación de 39 números y 5 extraordinarios, por ser este último el primero en la historia de la prensa oaxaqueña, vale la pena relatar algunos aspectos del efímero pero importante periódico de la Guerra de Independencia:

Los historiadores de la prensa coinciden en señalar que Sud sucedió a El Despertador de Michoacán, periódico que es un misterio ya que nadie ha logrado tener en sus manos un ejemplar de este, lo que se sabe es que en el primer número de Sud, que corresponde al marcado con el 51, se apunta que es “Continuación del despertador de Michoacán”.

Sea de ello lo que fuere, lo cierto es que de Sud, hasta donde llegan nuestros conocimientos sobre el tema, se publicaron tres números el 51, 52 y 53, todos ellos editados en Oaxaca en la imprenta del último impresor colonial y el primero del Oaxaca independiente: don José María Idiáquez.

Hasta fechas recientes únicamente se conocían los ejemplares número 51, del 25 de enero de 1813, y el 53, que ha pasado a la posteridad sin fecha. Recientemente, y gracias a las indagaciones de los colegas Moisés Guzmán Pérez y Juan Pascoe, se ubicó el número 52, que se encuentra físicamente en la Biblioteca Nacional de Chile en la sección Biblioteca Americana José Toribio Medina de este país sudamericano.

Lamentablemente la copia que los colegas Guzmán y Pascoe me remitieron vía electrónica le faltaban algunas páginas del original. Ante esta situación, recurrí a los buenos oficios del doctor Mark Overmyer Velázquez, quien se encontraba en Santiago de Chile en una estancia sabática y gracias a su apoyo pude tener la copia completa de este número.

Así las cosas, bien podemos decir que con este hallazgo se complementa la totalidad de los periódicos insurgentes impresos en tierras oaxaqueñas. Evidencias que nos permiten deducir que la fase oaxaqueña de este periódico se puede ubicar temporalmente entre el 25 de enero de 1813 –fecha en que salió el número 51- y principios de febrero de este mismo año.

Ahora bien, cuáles son los temas que abordan estos tres números de Sud. Con el objeto de dar claridad en este punto, primero me referiré a los que eran comúnmente conocidos –es decir, los números 51 y 53- antes del hallazgo del “perdido” número 52 [Véase Figuras de las portadas de los periódicos # 51,52 y 53] (FIGURA 3)

El número 53 carece de fecha y por lo que toca a su contenido: está centrado en glosar una oda que apareció publicada por la oficina de Arizpe en la Ciudad de México, referente a elogiar al poder virreinal y particularmente a José María Calleja. De una manera chusca y sarcástica este número ridiculiza a los aduladores de la dominación española.

El número 52 también carece de fecha y en su portada sólo se lee: Sud. Continuación del despertador de Michoacán. Sin embargo, en la última página aparece una fecha y lugar que a letra dice: “Quartel general en Oaxaca, febrero 1 de 1813.- José María Morelos…”

Aunque cuantitativamente este ejemplar sólo contiene dos textos, cualitativamente son cruciales para entender una faceta importante de la insurgencia en los inicios del año de 1813. El primero de ellos es el Memorial que las autoridades del cabildo de Tlaxcala dirigieron a Morelos para evaluar los 300 años de coloniaje. Este texto en particular ya había sido publicado por otros autores y se cita de manera particular dentro de la correspondencia de Morelos con Ignacio Rayón. Su contenido es sumamente revelador debido a la relación particular que los tlaxcaltecas tuvieron con el régimen colonial. De entrada, en su parecer señalan que si bien es cierto que sus “primeros padres” se aliaron con los españoles fue por que estos los “engañaron” diciendo que el dominio era temporal y así pasaron cerca de 100 años y no se volvió al verdadero reino; luego, precisan que la dominación española siguió por otros 193 años.

Ante este panorama desolador, los tlaxcaltecas se suman a la rebelión de Morelos, enfatizando que esta decisión no se juzgue como traición: “…solo la respuesta esperamos, para que no perdamos tiempo en disponer nuestras cosas que á pesar del mundo entero, y á costa de nuestras vidas se vencerán a estos crueles enemigos, villanos traidores nuestros, sin que nos quepa dolencia de estas sanguijuelas del infierno”.

Morelos, en su respuesta, apunta que al

…oir hablar á unos hombres –se trataba de los representantes tlaxcaltecas José Alexandro Molina y Manuel de la Trinidad Fernández- á las dos de la mañana, esto es á las dos años y dos meses de levantados todos, sentí un inexplicable alegría, porque en tanto tiempo de sueño los juzgaba muertos. Y para satisfacer á la poca duda que me quedo, les respondí lo siguiente.

A la vez que celebra tal adhesión, expresa los siguientes argumentos. Les dice que la da un gusto enorme que hayan levantado el velo que por 293 años han padecido y que así hubieran seguido “…hasta la consumación de los siglos, si la Emperatriz de este Reyno Maria Sma. de Guadalupe no hubiera intercedido al Señor de los Exércitos por sus protegidos los indianos”.

Pero Morelos lleva más lejos su argumento al señalar que los males no solo los sufren los tlaxcaltecas en lo particular, sino todo el reino novohispano y que bajo el amparo de la religión creen que nos vinieron a civilizar. Nada más falso:

Nada debemos a los Españoles, pues aun la religión católica que tanto decantan habernos traído, fue puro accidente, y fuera de sus intenciones. Jamás pensaron en la salvación de nuestras almas: y si como eran cristianos cuando su conquista, hubieran sido Sarracenos, o Mahometanos siempre hubieran hecho la conquista, y la religión que profesaban nos hubieran comunicado.

Para rematar su argumento con esta idea: que el tema central de la insurgencia ya no reside si Fernando VII regrese al trono o no:

¿Pues por que á la América, no le ha de ser lícita su reconquista y santa libertad? […] ¿Quién ha visto el testamento de Adán, en que mande que la América sea esclava de España? Pero ya se pasaron los instantes, y el dolor me lo arranca de los labios: la soberanía reside en el pueblo: este proclama al Rey, y cuando el Rey es opresor inicuo, lo puede quitar y proclamar a otro. ¿Y quien duda que el pueblo Americano ha sido el más cruelmente oprimido por lo menos en la ley de gracia? Luego puede proclamar otro que lo vea con caridad, y aun puede constituir otro gobierno que no sea monárquico.

En suma, Morelos en su contestación conmina a los tlaxcaltecas para que se sumen por la “independencia absoluta”, que la coyuntura es otra y no la que vivieron las huestes de Hidalgo cuando se lanzaron a la guerra el 16 de septiembre de 1810. El futuro está de lado de la nación americana y en esta nueva etapa de la lucha insurgente los tlaxcaltecas deben mostrar que están de lado de sus hermanos y empuñar las armas, ya que “…sois hijos de una Nacion libre, de un continente feraz, rico y abundante de todo. No tenemos necesidad de otras naciones para subsistir. Tenemos lo necesario para ocurrir a Roma por las gracias é indulgencias. Ya estamos en otros tiempos…”

Desconozco los detalles del por qué Sud llegó a su fin como órgano insurgente. En su lugar nació el Correo Americano del Sur, sin embargo, era obligado escribir estas notas como justo homenaje al primer periódico oaxaqueño en su primer bicentenario.

Tanto o más católicos que los españones

En el primer número de SUD, 51, se centra en debatir uno de los temas más candentes de la Guerra de Independencia en suelo oaxaqueño: el de la excomunión y el ateísmo de los insurgentes de Morelos, razón por la cual el grueso de este ejemplar es un diálogo entre el señor despertador y un oaxaqueño: donde se trata de esclarecer que los insurgentes son tan religiosos como los defensores del rey, y que más bien los primeros vienen a quitar el velo que por mas de 293 años han impuesto los españoles para que los mexicanos, sin dejar de ser católicos, ejerzan sin trabas su soberanía libres del yugo español.

“la soberanía reside en el pueblo: este proclama al Rey, y cuando el Rey es opresor inicuo, lo puede quitar y proclamar a otro”.

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