| Febrero 8, 2012

¿Más clases? ¿Cuántas?

Definir el motivo por el cual los padres desean inscribir a sus hijos a actividades extraescolares es el paso primordial antes de definir las clases.

"Lo que primero tenemos que tener muy claro, cuando nosotros metemos a un niño a una actividad lo metemos ¿para qué? ¿qué es lo que queremos o qué es lo que esperamos?, ¿qué me lo entretengan, que pase el tiempo, que cubra el tiempo?", señala la Doctora María de los Dolores Valdez Sierra, Coordinadora del Laboratorio de Psicología y Educación Especial, del Departamento de Psicología Aplicada del Centro Universitario de Ciencias de la Salud de la UdeG.

Desarrollar su sentido de psicomotricidad, de apreciación estética, un talento o su autoestima son algunos de los beneficios que clases extra le pueden dar a los pequeñines, pero también estas actividades pueden complementar su escuela regular.

"Las actividades extraescolares se supone que van dirigidas para enriquecer al niño tanto curricularmente como extracurricularmente, para enriquecerlo con los contenidos que están revisando en la escuela o ya sea para ampliar o para profundizar, o bien son actividades en las que nosotros metemos al niño que no se abordan ni implícita ni explícitamente en los contenidos de la escuela", advierte la doctora.

La edad es otro factor importante al momento de tomar la decisión de qué actividades extra cursarán los niños, pues dependerá de ésta la disciplina a la cual sea más conveniente ingresarlo desde edad preescolar o más grande. La doctora recomienda también poner énfasis en la periodicidad con la cual los pequeños llevarán a cabo sus actividades extracurriculares.

"Para cualquier actividad mínimamente se recomendaría dos veces a la semana entre una hora y dos horas, dependiendo de la edad del niño. Aquí lo importante podría ser si yo estoy buscando el desarrollo de los potenciales de mis hijos, pues entre más temprano mejor. Dos veces a la semana, tres veces a la semana y temporalmente más larga, es decir, no nada más este verano y hasta el otro verano, no, tiene que ser una práctica sistematizada", señala.

Los beneficios:

  • Desarrollo de las esferas: cognitiva, afectiva, social y artística-deportiva
  • Incremento del acervo cultural
  • Desarrollo integral de los pequeños
  • Buena salud física y mental
  • Aprenderá el valor del trabajo en equipo
  • Fortalecer los contenidos curriculares con clases que los complementen.

BEATRIZ ELIZALDE

AGENCIA REFORMA

MÉXICO, DF.

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