Si cada que inicia un nuevo año se da cuenta de que las fiestas decembrinas, además de alegrías y buena vibra, le dejaron 4 kilos de más y un terrible reflujo gastroesofágico, es momento de hacer un cambio en su estilo de vida para que esos problemas dejen de ser una tradición.
Es difícil negarse a probar los romeritos, el pavo o el bacalao, señala la nutrióloga Blanca Saint Martin, pero el problema no radica en probarlos, sino en el abuso al consumirlos.
Según la especialista, tras las fiestas decembrinas, una persona puede terminar con una talla de ropa extra.
"Y sí, en promedio, se queda con uno o 2 kilos por año, imagínese en 10 años cuántos kilos ya subió. Cada kilo de peso acumulado representa 7 mil calorías, y eso es lo que se debe de comer en cuatro días, por eso bajar un kilo no es un chiste, es todo un reto para el cuerpo", señala la directora operativa de NutriCare Consulting.
Además, buena parte de las personas sufren la Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (Erge), relacionada con la alimentación y los malos hábitos de vida.
El gastroenterólogo Rafael Pérez Huacuja explica que este padecimiento es causado por el retorno del contenido gástrico, que es altamente irritante y dañino, hacia el esófago, y a veces hasta la boca, lo que produce una sensación de quemadura y ardor.
Atento
Ahora hay que ser estricto en la manera en que come y bebe.
Procure que una sola comida al día sea abundante.
Controle el tamaño de las porciones en la cena. Por ejemplo: si come carne, que la rebanada sea delgada y no más grande que la palma de la mano.
Identifique los alimentos que le causan malestar. Cítricos, jitomate, leche entera, condimentos, refrescos, bebidas alcohólicas y chocolate pueden provocar irritación.
Evite el "recalentado" en exceso, y acompañe siempre de abundantes líquidos.
Establezca horarios regulares de comida, evite los periodos de ayuno por más de cinco horas y, cuando termine de comer, no se acueste inmediatamente.
Modere la ingesta de bebidas alcohólicas.
Elimina el consumo de tabaco y realice ejercicio.
ISRAEL RIVERA/AGENCIA REFORMA
