Friday, October 24, 2014 - 05:18

Entrevsita con el actor chiapaneco Jaime Moreno

ENTREVISTA CON UN CHIAPANECO CUYO NOMBRE FIGURA EN EL UNIVERSO DE LAS GRANDES ESTRELLAS DEL CINE MEXICANO Jaime Moreno, Latin American Superstar Artista polifacético, este hombre nacido en Pichucalco, Chiapas, fue el primer latinoamericano en hacer un desnudo integral para la revista Playgirl Julio Domínguez Balboa Noticias La magia de las redes sociales, y particularmente la difusión que en ellas se ha hecho del Hospital del Alma, me permitió entablar comunicación con Jaime Moreno, el famoso galán chiapaneco que figuró como primer actor en por lo menos 50 películas del Cine Mexicano, y que brilló tanto que fue el primer hombre latinoamericano en aparecer desnudo, en septiembre de 1975, en la revista Playgirl, mostrando su cuerpo desde todos los ángulos, lo cual provocó un gran escándalo en nuestro país, en cuyas fronteras se decomisaban los ejemplares del magacín por considerarlo un atentado a la moral. Después de varios mensajes y telefonemas, quedamos de vernos en la cafetería del hotel Quality Inn de Tuxtla Gutiérrez, en donde entablamos una jugosa entrevista. Jaime ¿Dónde naciste? La gente piensa que soy de todos lados, pero yo nací en Pichucalco. Sin embargo, cuando tenía pocos meses de edad mi familia se trasladó a Tapachula, en donde viví mi niñez. ¿Solamente la niñez? Sí, pues cuando tenía 9 años, aproximadamente, mi familia se fracturó; mis padres se divorciaron y mi madre, mis hermanos y yo nos vinimos a vivir a Tuxtla. ¿Cuánto tiempo viviste aquí? Hasta los 18 años, ya que mi mamá se volvió a casar y la familia terminó de desintegrarse. Como en Tuxtla no tenía conocidos ni parientes, me fui siguiendo a mi madre al Distrito Federal, pero desgraciadamente no pude acercarme a ella pues su segundo esposo no me toleraba. Entonces recorrí distintas casas de huéspedes y cuartos de hotel, y me dedicaba a lo que podía. Llegué a dormir en el auto o en el sofá de de algún amigo o amiga. A veces me iba a un Vips o a un Sanborns para esperar el amanecer frente a una taza de café. ¿De qué vivías? Hacía de todo: promociones para una cigarrera, vendía café “Legal” y en fin, me empleaba en lo que fuera pues necesitaba el dinero para subsistir. Como tenía buena voz y era un jovencito con buen tipo, me contrataban en los “cafés cantantes”, en los que por las noches interpretaba las canciones de moda. ¿Cómo te acercaste al ambiente artístico? En Tuxtla fui locutor en una estación de radio que estaba en el pasaje Zardaín, pero era prácticamente un niño. Ya en México, cierta noche, en un café de la Avenida Universidad, en el público estaba Sasha Montenegro, una de las mujeres más bellas que he visto en mi vida y que en ese momento era prácticamente idolatrada por los mexicanos. Uno de los meseros me dijo que la señora quería que fuera a su mesa. Me felicitó por mi forma de cantar y me contactó con la doña Queta Lavat para que me representara. Gracias a ella fui seleccionado para grabar en CBS el cover de la canción “Amarra un listón amarillo al viejo roble” de Tony Orlando y el grupo Down, el cual también fue un hit. ¿Cómo fue tu lanzamiento? Gracias a mis queridos directores artísticos Jaime Ortiz y Federico Méndez, y a la propia Queta, mi primera actuación en vivo fue en el mejor de todos los foros: el programa “Siempre en domingo” de Televicentro. El éxito fue tal, que Raúl Velasco comentó: “esto es debut y consagración al mismo tiempo”. Las mujeres del público se me fueron encima porque me querían tocar, acariciar. Gracias a los elementos de seguridad logré llegar a mi carrito y me fui de ahí. ¿O sea que en realidad querías ser cantante? Exactamente, pero, sin falsa modestia, mi físico era tan atractivo, que de inmediato me contrataron para hacer fotonovelas y pequeños papeles en televisión y en cine, con tal suerte que llegué a filmar aproximadamente 50 películas. ¿Recuerdas alguna en especial? Sí, cómo no: “La india” de Rogelio A. González. Hice de hijo de Isela Vega y me enfrenté por su amor con Mario Almada, que hacía de mi padre. También intervino en la cinta Jorge Martínez de Hoyos. Fue una experiencia muy especial porque me tocó narrar la historia, lo cual es un reto porque necesitas tener buena voz y dicción. Recuerdo tu actuación en “Cuando tejen las arañas”, película en la que compartías el protagónico con Alma Muriel, una de las estrellas más fulgurantes de los 70. Se volvió objeto de culto. Sí, claro, tuve el honor de ser dirigido por Roberto Gavaldón. ¿Cómo fue que te contrataron para desnudarte en Playgirl? Gracias a otra representante, Sonia De León, quien me propuso a la empresa. En Estados Unidos los desnudos masculinos integrales y frontales que publicaba Playgirl estaban en su auge, y después de exhibir a varios modelos anglosajones querían a un latinoamericano. Me dieron el puesto de inmediato y cuando salió el ejemplar a la venta causó una gran impresión en Estados Unidos y un tremendo escándalo en México, en cuyas fronteras requisaban las revistas por ser “material prohibido”. Sin embargo, los vistas aduanales se hacían de la vista gorda con 500 pesos y sólo así logro circular relativamente en nuestro país. ¿Y lo mostraste todo? Sí, absolutamente todo, lo cual fue una experiencia tremenda pues tuve que despojarme del pudor para quitarme por completo la ropa ante la cámara. Publicar hombres desnudos era una postura vanguardista de la revista, pero no se permitían detalles como las erecciones, el pene tenía que permanecer dormido. ¿Cómo reaccionaron tus colegas mexicanos? Todos quisieron apuntarse, desde Jorge Rivero y Rogelio Guerra hasta Carlos Piñar querían aparecer sin ropa, pero Playgirl no les dio entrada, sólo a mí. Oye Jaime ¿y qué hay del teatro? El papel que recuerdo con más cariño es el del Tenorio Chiapaneco, de Lolita Montoya, que representé en 2005. Creo que Zorrilla jamás se imaginó a Don Juan bailando “La tortuga en el arenal” en pleno escenario. Las obras de Lola Montoya puedes verlas todas las veces que quieras, pues ninguna puesta en escena es igual ¿volverías a hacer el papel? Si me lo piden, encantado de la vida. Adoro a Chiapas y esa obra es un reflejo de nuestra idiosincrasia. Luces estupendamente ¿volverías a posar desnudo? Sólo voy a decirte que hace unos días concurrí a un casting para anunciar una línea de ropa interior, y de entre todos los candidatos, muchos de ellos jóvenes de veintitantos años, me escogieron a mí. Háblame de tu carrera de imitador. Fue un éxito. Mi descubridor fue Guillermo Ochoa, quien me lanzó en su programa matutino “Hoy mismo”. Puedo hacer casi 500 voces diferentes con mucha facilidad. Desde niño me gustaba imitar no sólo voces sino sonidos como el del agua, los aviones y esas cosas. ¿Es cierto que anduviste con Olivia Collins, Maribel Guardia e Irma Serrano? Julio, los hombres no hacen esas preguntas y mucho menos las responden. ¿Sabes qué es lo que más me gusta de ti? Ni idea. El amor que tienes por Chiapas.

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