Viernes, Abril 25, 2014 - 00:28

RECUARDOS DE JUAN FRANCISCO JIMÉNEZ

"Nunca hay que dejar de luchar"

JAIME MEDINA SÁNCHEZ

En su taller de bicicletas, donde las paredes muestran fotos y recortes de los combates que sostuvo en su carrera como profesional, Juan Francisco Jiménez, suelta: "Desgraciadamente mi mánager murió y fue cuando tuve que lidiar con los encargados del gimnasio. Nunca fue lo mismo. 

Mi regreso a la ciudad de Oaxaca fue por que el "Pata" Díaz, que se quedó a cargo del gimnasio tras la muerte de La Coneja López, me hizo la vida pesada y me cansó, y di vuelta a mi tierra.

Mi retorno a la Verde Antequera pelee en la fiesta del Rosario, donde me subieron con un chamaco que estaba más pesado que yo, pero fue una papa; me duró sólo dos rounds, estaba como navaja de barba.

Regresé con don Tomás Castañeda y me llevó a pelar a Salina Cruz, con la advertencia que iba a pelear a 10 rounds. "Te vas a poner a entrenar como loco". Me dijo. Antes me había llevado a Juchitán. 

Interrumpe uno de sus múltiples amigos de nombre Miguel.

-- Ya van a dar las dos eh, dame de beber le dijo Miguel.

-- Pérate. Ahorita, que no vez que estoy ocupado-- replica Juan, conocido como "El Frijolito".

-- Estoy malito, dame de beber-- le ruega Miguel.

Vamos a estar aquí abajo, señalando hacia la zona de los bares de ahí cerca.

-- Aguántame, voy en un ratito.

-- Te apuras. Me adelanto porque ya no aguanto la sed.

Con una sonrisa disculpa a su amigo y rememora: "Ahí enfrente noqueé en el cuarto round", refiriéndose a una foto que tiene colgada en la pared de su taller.

"En Salina Cruz me tocó un cuate que era medalla bronce lograda en los Centroamericanos, Miguel Andón. Con ese cuate empaté a 10 rounds, esa fue la primera vez que aguanté hasta el final.

"Y es que antes ya me habían dicho que si no tenía recursos para poder noquear, tenía que buscar hacer puntos, dar golpes y buscar ganar por decisión.

"Así fue mi trayectoria, hasta que me tocó darme con Sixto, sólo para ganarle el título Estatal. Mi reinado fue efímero, ese campeonato me lo tumbaron en la tercera defensa, me lo arrebató un boxeador de nombre Carlos Hernández. La pelea fue en la Arena Bustamante", declaró sosteniendo la foto donde aparece con Sixto arriba del ring.

Para luego declarar que a partir de ese momento, el boxeo comenzó a desaparecer en Oaxaca. Peleaba de vez en cuando. En el 87 marcó su retiro haciendo su última pelea en el Flores Magón enfrentando a Antonio López, a quien le ganó en decisión, siendo esa pelea por el campeonato estatal. Para así retirarse como campeón. Aunque claro señala haber pelado posteriormente, pero eran sólo peleas de exhibición. 

-- ¿Cómo ha sido tu vida?

-- Mi vida fue todo lo que fui en el deporte, donde a pesar de ser tan sacrificado y muy sufrido, lo siento agradable, me siento satisfecho con lo que hice, sin embargo, antes no le daba el valor real, pero al paso del tiempo, la misma gente, me saluda con respeto. Y eso me llena, y me doy cuenta que algo tuve en mis puños que la gente me recuerda.

-- ¿Te gusta platicar tus vivencias en el boxeo?

-- Una cosa si te digo, a mi no me gusta hablar de box y sólo lo hago con gente que conozca, alguien que haya vivido el box, porque sé que es con ellos con quienes me entiendo. 

Luego llega gente que me pregunta, ¿Y porque no le siguió?, que porqué esto y por que el otro. Eso es para cuando uno está joven. Ya que esto del box, y en todo el deporte, es un ciclo nada más el que se vive.

Si no lo aprovechas rebasando los 25 o 26 años, a esa edad aún adivinas los golpes, después comienza a declinar el cuerpo, porque si te digo, chance hasta vez los golpes que te dirigen, pero ya no te da tiempo de quitártelos. Los reflejos se acaban.

El tiempo no perdona, como decía la Santanera, a lo mejor Dios sí. Y eso quien sabe, Dios te perdona, --dice entre risas y continuó--, el tiempo es implacable, te toca, y te toca. Por eso estoy satisfecho. 

Un amigo de la cuadra llega a visitarlo y se interrumpe la charla abruptamente.

-- Oye tú, ¿ya mero?-le grita un cliente que espera su bicicleta arreglada. 

-- Si, ya mero-- responde Juan.

-- Suerte, luego paso a verte, ya veo que estás ocupado.

-- Si, no te preocupes.

-- Como vez --continúa--, pasan y me dicen a veces quienes me conocen. Las señoras sobre todo. Me deja tomarle una foto con mi hijo, o con  mis hijos. A lo que respondo positivamente, pues lo tomo normal, no tengo la soberbia o la idolatría de sentirme importante ni nada por el estilo.

Hace una pausa mientras hurga entre un montón de fotos que saca de entre una bolsa de nylon, para luego descubrir una que le llamó la atención.

-- ¡Mira!, esta fue a 10 rounds. 

-- Esta de lucha libre, mira. 

Saca una foto donde aparece con Sixto, quien fuera su ex patrón, para luego continuar la conversación: "Soy agradecido, pero no he tenido la oportunidad de visitarlo. Apenas me dijeron que está muy grave. Mira, eh, este es Sixto Pérez", mostrándome otra foto en la que aparecen ambos arriba del ring.

-- Mira, este era mi apodo,  mostrándome las letras que lleva en la cintura del pantaloncillo, que dice "Frijolito" Jiménez.

Hurgando descubre una foto donde aparece con un grupo de personas para explicar: "Tuve la oportunidad de formar parte de un grupo de entrenadores donde estaba Samuel Díaz, uno de Miahuatlán, el profe Aguirre y otro de Etla"; dice con nostalgia. 

Después de una pausa exclama. "Mira, eso fue en 1985 cuando participamos en los torneos que se denominaron PRI 85. Nosotros logramos traernos el tercer lugar nacional cuando estrenó su nombramiento Raúl González Rodríguez, que fue medalla de oro en caminata en los Ángeles, California.

"Aquí tengo de todo, hasta de lo que no se debe, pero ahí estamos. "Tuve muchos alumnos, algunos destacaron y otros tantos no, esos son de la refereadas. Aquí está uno de mis alumnos un chirris, aquí está el polémico Aguirre", dice emocionado, al parecer, con ello le vuelven los recuerdos a su mente.

Hoy, su lucha es contra la diabetes

Hoy dice estar en otro nivel, enfrentando a un enemigo acérrimo al cual sabe que no le va a noquear, sólo trata de sobrellevando, esperando a ver hasta cuando lo tira o le gana por decisión, ese rival se llama diabetes.

A los que exclama resignado; tengo dos grandes males el alcohol y el ser diabético", señala, al mismo tiempo que los ojos se le llenan de agua, para luego alzar la vista al techo, como resignándose a aceptar ese nuevo reto que tiene para sortear.

"Hasta la fecha -continúa--, no dejo de ir a correr, hacer ejercicio. Me gusta, Como de todo. Como por el año del 97 llegó un momento en el que me sentí muy mal, lo dejé (refiriéndose al boxeo), y me refugie en el futbol, y ahí le empecé a meter al vicio del alcohol, otro mal que no he podido superar, concluye.   

EL BOXEO, EN EL ABANDONO

Al referirse a su amado deporte señaló: "El boxeo está actualmente abandonado, ya tiene rato que está así. Impera un desorden, en el concepto que los entrenadores en lugar de hacer una unión, cada quien quiere hacer a su manera lo que saben de box.

"Todos se pregonan que saben de todo, y nadie quiere sentirse menos que el otro, por eso digo que en el box y en la vida, hay que tener un poquito de humildad, o mucha humildad para aceptar que siempre hay personajes mejores que uno, que saben más que nosotros, es por eso que debemos estar unidos, pues la unión hace la fuerza, como dice el dicho.

"Pero acá, cada quien se siente más 'chingón' que el otro y no es así. Todo, todo lo que se logra es en unión, es en compañerismo. Se ha tratado de hacer esa unión, pero nadie da su brazo a torcer.

"Me da tristeza, porque yo quisiera que Oaxaca tuviera un representativo, quizá de los gimnasios que están aquí en la ciudad, que son como 10, quizá uno por gimnasio y el manejador; que sean dos o tres buenos que estén trabajando más y mejor para que se haga cargo del selectivo. El boxeo no está muerto, está abandonado", argumentó.

"Quiero dar a entender que hay mucha gente que, inclusive, está entrenando. Hay muchachos con ambiciones, pero abandonados, porque no hay quien apoye. Dijo resignado al sentir que en su deporte no hay resultados.

En eso llega otro cliente para irrumpir abruptamente.

-- Vengo a que me arregle mi bici. Que le cambie cámara y rueda, se ponchó. ¿Cree usted que le cambiemos la cámara o la repara?

--La reparo, pero ese tubo hay que sacarlo, es el de al lado el de la soldadura. Se ve que ya le hicieron la lucha y no pudieron extraerlo. Hay que calentarlo con soplete para que ceda--, señala Juan a su cliente. 

"Ah, pues así le digo --se dirige al reportero--, si va a ser un poco difícil; hay personas que no aceptan que hay que estar unidos. Hay buenos gimnasios. Hay buenos muchachos. Yo estoy trabajando con un muchacho que le dicen Güilá", se llama Casiano.

"Oaxaca cuenta con buenos boxeadores, sólo que están regados, unos están en Río Grande, Puerto Escondido, Salina Cruz no se diga, y en Tuxtepec  también hacen buen boxeo.

"Oaxaca capital, ha tenido buen material, no sólo para el boxeo, sino en otros deportes, el chiste es que depende del apoyo que se le dé, argumentó.

-- ¿Cómo vez el boxeo actual?

-- El boxeo en la actualidad está muy manoseado. Aquí también se aplica otro criterio; los peleadores natos como Julio César Chávez, Rubén Olivares, el Ratón Macías, Chucho Castillo, Lupe Pintor, entre otros, que salieron de la nada, esos son los que sufrieron bastante para hacer nombre. 

Hoy hay gente que ya viene mejor administrada. Antes los peleadores como el "Toluco" Casanova, "Pajarito" Moreno, y todos esos, quedaron en la pobreza porque no tuvieron un asesor quien les dijera cómo cuidar su dinero.

Hoy, el peleador que llega, ya tiene su asesor, su entrenador con quienes aseguran su futuro, su familia, y ya si sobra algo, a disfrutarlo.

-- ¿Qué opina de los boxeadores?

-- Muchachos como los hijos de Julio César no tienen esa necesidad, nacieron en pañales de seda, esos no sufrieron fríos ni hambres, tienen un médico de cabecera, nutriólogo, gimnasio de lujo, hasta cuánto mide su golpe por velocidad, por potencia, concluye. 

Hoy, Juan Francisco Jiménez  vive de los recuerdos, metido en su taller que le sirve como terapia, recordando a cada momento, por las fotos que ahí tiene en exhibición, lo alto que pudo haber volado, pero el destino le tenía deparada otra cosa.

LA FRASE

"De niño fui muy tímido, pero arriba del ring me transformé; como que cambias, te engallas y le echas los kilos para demostrar que eres mejor que el otro".