Lunes 21 de Mayo de 2012
Buscar...
De bolero a director
10 Ene 2012 - 00:19

Aquel 'bolerito' del Club de Tenis Brenamiel, es ahora director de la Niagara Academy Of Tennis, en Ontario, Canadá

Erick Enrique García Elizalde es ejemplo de tenacidad, de habilidad y de una amplia capacidad. Él es y será recordado como aquel 'bolerito' que surgió del Club de Tenis Brenamiel. Pero su evolución ha sido asombrosa, en cada visita a su natal Oaxaca sorprende con su progreso personal, ahora, es director de la Niagara Academy Off Tennis de Ontario, Canadá.

Enrique, a lado de su hermano Walter, quien fuera medallista de Olimpiada Nacional hace varios años, tras recibir el apoyo de algunas personas en la capital oaxaqueña tuvo la posibilidad de seguir formándose dentro de este deporte.

Luego llegó una beca en la Academia Güido Lorandi del vecino estado de Puebla.

Posteriormente, se presentó una nueva oportunidad, ahora para probar suerte en la Niagara Academy en Canadá. Y con el paso del tiempo, él y Walter establecieron ahí su residencia.

Enrique recuerda que siguió con sus estudios en Estados Unidos y en el verano laboraba como asistente de entrenador en la Niagara Academy.

Pero luego de ocho años dedicado a la labor de asistente de entrenador y también tras concluir su carrera profesional académica, el oaxaqueño recibió la confianza de tener el cargo de director de dicho centro de formación tenística y estudiantil.

IMPORTANTE ETAPA

En entrevista durante su estancia en Oaxaca con motivo del Año Nuevo, Enrique García dijo que trabaja en un nuevo proyecto en el cargo que ahora sume.

"Estoy en una etapa muy importante, vivo mi segundo año como director de tenis de la academia y vamos creciendo en el aspecto tenístico y educativo. Ya tenemos una escuela completa, es decir ofrecemos el servicio de primaria, secundaria y preparatoria.

"Y combinando estudio con el tenis en los nuevos niveles de escuela, hemos creado un ambiente muy bonito y competitivo para jóvenes que quieran jugar internacionalmente".

Enrique García puntualiza que el objetivo es precisamente formar nuevos talentos, que los niños empiecen a jugar desde los siete u ocho años de edad.

El impulso de esta disciplina, así como su masificación, resaltó, brindará buenos resultados.

La meta es guiar a uno o dos de los alumnos de la Niagara Academy al tenis profesional a nivel internacional en un rango que les permita sostenerse económicamente de este deporte y al mismo tiempo que tengan un prestigio como jugador.

"Tenemos un proyecto de cinco años. Queremos tener una camada y un impacto en un plazo de cinco o diez años.

"Y tenemos que empezar el trabajo con los niños, que es fundamental".

Actualmente, dijo, cuenta con un aproximado de 35 niños y jóvenes de tiempo completo que combinan el tenis con su preparación académica. Son alumnos de diferentes nacionalidades. "Tenemos canadienses, europeos, sudamericanos y mexicanos".

EVOLUCIÓN EXTRAORDINARIA

Sobre el nivel del tenis profesional que se observa en la actualidad, coincidió en que éste es cada vez más alto y competitivo.

"Ha evolucionado mucho de 15 años a la fecha. Es muy físico, muy rápido. Los jugadores son muy fuertes ahora. Y se tiene que trabajar mucho la parte del gimnasio no sólo en la cancha pegándole a la bola".

Además, "los jugadores son muy inteligentes. Se apoyan mucho en la tecnología para analizar el tipo propio de juego, y por supuesto, del rival".

García Elizalde contrajo matrimonio hace dos años con Kendra Daigler, a quien conoció justamente en Norteamérica y con quien jugó en la universidad. Ella es ahora psicóloga.

 

El mensaje

Enrique, en su mensaje a los niños y jóvenes tenistas que tienen el sueño de, primero, destacar a nivel nacional en categorías infantil y juvenil y, posteriormente alcanzar el profesionalismo, les sugiere que deben entregarse en la cancha en cada uno de los puntos disputados.

Y ahí, ahí está la clave, estableció.

"El nivel es bueno en Oaxaca, es alto para el nivel nacional; hay jugadores buenos, entrenadores buenos, pero es importante la concentración y la intensidad.

"Los jóvenes juegan bien, le pegan bien, pero el movimiento es muy importante, tienen que abocarse más en ese sentido y en ser más fuertes.

"Aquí nos acostumbramos a jugar un punto bien y el otro no tan bien, y eso marca la diferencia, la intensidad. Tenemos que ser más profesionales en cada juego", puntualizó.

 

 

JULIO SÁNCHEZ LEÓN