Friday, December 19, 2014 - 22:22

María Asunción

Símbolo de unión de un pueblo

KARLA ARRAZOLA

Tuxtepec, Oax.- Rodeado de la majestuosa falda de los cerros que dan la bienvenida a la Sierra Juárez, se localiza el municipio de Santa María Jacatepec, a 30 minutos del municipio de Tuxtepec. Un pueblo formado de migrantes, que entre sus memorias aun recuerda aquellas calles empedradas, el verde de su flora y las tradiciones que aun mantienen vivas los ancestros chinantecos.

Un municipio pequeño situado a las orillas del rio Valle Nacional, agua cristalina de un verde esmeralda, lugar de donde surgió la patrona que veneran cada 15 de agosto, la virgen hermana, de la unión expresan personas de la tercera edad cuando les preguntan porque el pueblo lleva su nombre.

Cuando el río crece por la temporada de lluvias, las familias acuden a su regazo para pedir que no ocurra ninguna catástrofe que lamentar. Su morada ya no es la misma, con el paso de los años ha recibido modificaciones, de una arquitectura barroca a un recinto construido al estilo moderno es donde yace la virgen de la Asunción.

María Jordán con casi cien años de edad, es de las pocas personas de la tercera edad que tiene los recuerdos presentes. Sentada en una de las bancas de la iglesia, agobiada por el calor y el cansancio físico mira fijamente la diminuta imagen cubierta de seda.

Entre murmullos repite una y otra vez una plegaria, su familia espera atenta a que termine de orar, sus manos delgadas marcadas por los años están firmes sobre la banca, su fe es mayor a cualquier sacrificio dice, lo importante es celebrar a la patrona.

La laguna milagrosa

Era el año de 1400, en el pueblo había una que otra casa de palma, la vegetación era mayor que los habitantes, los hombres vivían del campo y las mujeres portaban su vestimenta fresca, pocas veces los habitantes salían del pueblo, ir de visita a otro comunidad era una recorrido de aventura, todos se conocían.

Con una voz suave María siguió relatándonos las memorias de su familia, los cuentos que escuchaba cuando niña y transmitió a sus hijos. “En aquel entonces, nos contaban los más viejos, en una laguna que existían cerca del río, donde ahora esta edificada la iglesia, cuentan que se apareció la figura de una virgen, el pueblo sorprendido inmediatamente la traslado al altar para venerarla”, contó.

Para el pueblo de Jacatepec, la virgen de la Asunción los eligió aquel 15 de agosto de 1400, sin embargo para su sorpresa la virgen no se quedó en el atrio, por extraño que parezca, todos los días abandonaba el altar para regresar a la laguna donde la habían encontrado.

“Era muy extraño que la figura de la virgen abandonara la iglesia para regresar a la laguna, algunos pensaban que era gente malosa del pueblo pero, era ella que quería darnos un mensaje. De acuerdo a relatos de la gente la virgen de la Asunción desaparecia constantemente porque el pueblo estaba divido por viejas rencillas y no fue hasta el día que los moradores entendieron y dejaron de pelear, que la virgen volvió a su altar”, asintió.

El pueblo en honor a la virgen recibió el nombre de Santa María debido a que el pueblo ya tenía un patrono, a San Jorge, el santo de los ejidatarios y que fue llevado por unos habitantes del municipio. Algunas personas creen que la llegada de la virgen se debió a otra situación, porque en los municipios otros santos estaban haciendo su aparición porque los frailes que venían a evangelizar traían consigo algunas figuras religiosas para donarlas a los pueblos y aprovechaban el cauce del rio para transportarlo.

Por esta razón, es que la mayor parte de las festividades religiosas en los municipios de la región se realizan en la temporada donde el cauce del río es bajo y no en la temporada de lluvias, pero estas razones no le importan a doña María y a todo el pueblo venerador de la virgen de la Asunción, ellos solo recuerdan que gracias a ella su gente se unió nuevamente, depositando su fe en la patrona que cada 15 de agosto a la seis de la mañana recibe las mañanitas, como señal de que la fe de un pueblo sigue intacta.

Las fiestas de la oración

Este año como los anteriores no fue la excepción, las fiestas en honor a la virgen se desarrollaron en un ambiente de tranquilidad, celebración que inició en la víspera del día de la virgen de la Asunción con la oración, para dar lugar a una serie de actividades artísticas y culturales realizadas por los jóvenes.

Al medio día inició la procesión de la virgen de la Asunción, partiendo de la entrada de la población donde los feligreses de esta lugar acompañaron a la imagen de la virgen de la parroquia hasta su morada, el recorrido fue encabezado por el párroco Francisco Díaz Jiménez, encargado de oficiar la misa en honor a la patrona de Santa María Jacatepec, en la cual la población aprovechó para celebrar la comunión de los más jóvenes.

Sin importar los inclementes rayos del sol, mujeres y hombres caminaron sobre las calles de cemento portando el estandarte de la virgen. A lo lejos la música de banda creó un ambiente de armonía, en voz bajan iban elevando las plegarias al cielo, los más pequeños desconocen la razón por la que caminan atrás de la imagen, sin embargo la creencia de generaciones los hace dar cada paso y elevar también sus oraciones.

Desde el año 1400 a la fecha la virgen ha continuado en su lugar, solo sale el día de su celebración, pero en Jacatepec ha encontrado un hogar, una familia que todos los días piensa en ella para agradecer, pedir y ofrecer, sin importar si el relato de su llegada es verídico o falso, los más viejos se han encargado de mantener intacta la historia, tratando de preservar contra el tiempo, la fe que sirvió para unir a un pueblo.

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