| Febrero 8, 2012

No habrá reforma migratoria en EU en el 2010, revela la congresista Lucille Roybal Allard

  • Pudiera lograrse el próximo año y su amplitud dependerá de las elecciones del 2 de noviembre
  • Políticos latinos culpan a los republicanos y llaman a derrotarlos para legalizar a los indocumentados

“Este año no habrá reforma migratoria. Lo más que puede hacerse es iniciar el proceso legislativo para aprobarla en el 2011”, declaró a este diario la congresista Lucille Roybal Allard, coautora de un proyecto parlamentario para regularizar la situación migratoria de los 11 millones de indocumentados que se estima hay en el país.

Responsabiliza del estancamiento a los republicanos, de quienes, dijo, en vez de dar derechos a los inmigrantes se los quieren quitar y más aún: echar del país al mayor número posible de ellos. El alcalde angelino, Antonio Villaraigosa, y el senador californiano Gil Cedillo, consideran que los conservadores alientan la xenofobia como parte de una estrategia política tendiente a obtener buena parte de los electores blancos, que les permita recuperar el control del Senado y la Cámara de Representantes.

La amplitud de esa reforma dependerá del resultado de las elecciones intermedias del 2 de noviembre venidero. Todo parece indicar que los demócratas perderían la mayoría en ambas cámaras, lo que a decir de Roybal, podría determinar un proyecto en extremo restrictivo. Por eso pidió apoyo para el presidente Obama y su partido, a pesar del desencanto que hay en su contra, porque no cumplió lo que como candidato presidencial prometió a los latinos, de darles una reforma de inmigración en el primer año de su gestión a cambio de su voto.

Roybal sugiere a los latinos prudencia, estudiar bien la situación y razonar su voto en la próxima jornada electoral ya que castigar a los demócratas en las urnas equivaldría darle poder a los republicanos, quienes a la luz de la actual realidad están convertidos en enemigos del pueblo latino ya que sus proyectos antiinmigrantes siguen extendiéndose para hacerles difícil la vida en este país con base en el retiro de servicios públicos , detenciones a partir del color de la piel y ahora se proponen, incluso, negar la ciudadanía estadounidense a los hijos de indocumentados nacidos en la Unión Americana, lo que viola la propia Constitución.

Este punto es parte del debate actual. El senador Cedillo considera que los comicios próximos “serán los más importantes en la historia del pueblo latino”. Y por eso él, el alcalde angelino Antonio Villaraigosa, de origen guanajuatense, y el vicegobernador de California, Abel Maldonado, de raíz jalisciense, exhortan a los hispanohablantes a hacerse ciudadanos estadounidenses y a votar masivamente en esa fecha.

“No podemos movernos en esta sociedad con miedo. En noviembre tenemos oportunidad de cambiar todo esto. El cambio está en nuestras manos. Los que puedan votar, necesitan hacerlo. Es la elección más importante de la historia para cambiar la dirección del estado y del país, para defender a nuestras familias, a nuestros hijos y nuestro futuro”, aseguró el senador Cedillo.

A nivel de pueblo y de dirigentes latinos hay malestar con Obama por su promesa incumplida, pero también temor de que vayan a extenderse las iniciativas y medidas antiinmigrantes a lo largo y ancho del país. En el imaginario colectivo, la respuesta de fondo en contra de ese furor antiinmigrantes es la reforma migratoria.

La congresista Roybal responde de inmediato que el presidente Obama no ha mentido a los latinos, a quienes ofreció una reforma migratoria. Afirma que él apoya esa demanda y ha tenido múltiples reuniones privadas con dirigentes de la comunidad, aunque aclara que “la realidad es que el problema está en el Senado”, donde no se tienen aún los 60 votos para aprobar una iniciativa ya que faltan al menos tres. Dice que en la Cámara de Representantes hay suficiente respaldo.

La congresista Roybal, entrevistada luego de su participación en la reciente conferencia anual del Consejo de Federaciones Mexicanas (COFEM), que preside el guanajuatense Sergio Aguirre, exime de cualquier responsabilidad al presidente Obama y enfoca sus catilinarias en contra de los republicanos, de quienes dice: “No quieren hacer nada”, aunque también hay algunos demócratas que no han dado su respaldo a una iniciativa “por miedo”.

“Creen que pueden perder votos y las elecciones de noviembre si se pronuncian a favor de una reforma migratoria”, dijo la congresista del distrito 34, que abarca partes del centro, este y sureste de Los Angeles, donde la mayor parte de la población es mexicana. A eso se debe de que quieran postergar el asunto después de los comicios.

Hasta el momento sólo dos proyectos de reforma migratoria se han presentado en el congreso. Roybal y su colega de Chicago, Luis Gutiérrez, propusieron la denominada HR 3421, que es la más liberal. La otra ha sido obra de los senadores Charles Schumer, demócrata, y Lindsay Graham, republicano, quien a partir de la ley antiinmigrante de Arizona, se apartó del tema para no ser incluido en los dardos de sus colegas de partido.

A diferencia de Roybal, Gutiérrez culpa al presidente Obama y a los republicanos por esa falta de acción para tratar el tema en el Poder Legislativo.

Roybal dijo que en las circunstancias actuales es necesario, al menos iniciar el proceso legislativo con las audiencias de rigor en donde los sectores interesados expresen sus puntos de vista, a favor y en contra de la reforma.

La lucha ha sido contra el tiempo ya que el próximo periodo de sesiones legislativas se inicia el 13 de septiembre, dura hasta octubre cuando habrá un receso y se reanudarán los trabajos después de las elecciones intermedias del 2 de noviembre.

Roybal recordó que el caucus latino se comprometió con los líderes camerales demócratas en el Senado y la Cámara de Representantes a apoyar la reforma de salud recientemente aprobada, a cambio de que respaldaran la reforma migratoria.

¿No se sienten traicionados?, se le inquiere. Respondió con estas palabras:

“Es una pregunta difícil. Hay unos legisladores que nos quieren ayudar pero tienen miedo si apoyan algo que les puede hacer perder votos y puedan perder en noviembre. Si no ganan, si gana un republicano, ese partido no ayuda nada a los inmigrantes”.

Además, aseguró que será peligroso para los latinos emitir un voto de castigo en contra de los demócratas y de Obama por esta falta de acción para materializar dicha reforma.

“Si votan en contra de nosotros, van a tener un congreso que no luchará por los latinos. Vamos a tener reforma de migración pero que no apoye a los inmigrantes, será dura, muy limitada”, declara.

De acuerdo a la mecánica legislativa, en el Senado debe empezarse el proceso de la reforma y presentarse la o las iniciativas, analizar las cláusulas y hacer las negociaciones correspondientes. Una vez aprobado un dictamen, pasa a la Cámara Baja, donde se somete al mismo proceso y se regresa al Senado.

Por eso, la congresista Roybal afirma que tan pronto se inicie el período de sesiones hablarán con el líder del senado, Harry Reid, para que apure el proceso y empiecen las audiencias. Y es tajante:

“No vamos a tener la ley en este año, pero si empieza va a ser menos tiempo el año que viene”.

Peligra control demócrata en las cámaras

Obama y los demócratas llegaron al poder y al control de ambas cámaras legislativas ofertando esperanzas, sobre todo en materia económica, ya que la recesión causó la pérdida de ocho millones de empleos y la tasa del desempleo superó los dos dígitos y en algunas zonas rurales de California llegó al 40 por ciento. Sin embargo, a casi dos años del mandato del afroamericano, le cesantía ha sido reducida al 9.4 por ciento, y la mayor parte de la población sigue siendo duramente castigada por una marcada merma en su poder adquisitivo, al que no está acostumbrada. Además, hay áreas sensibles, como la hipotecaria, en donde el gobierno no ha defendido debidamente a los deudores de hipotecas y ya hay al menos ocho millones de personas que han perdido sus casas pues la política oficial deja al libre albedrío de los bancos la solución de esta crisis. Por eso, expertos como el abogado John Ramos consideran que Obama “ha dejado el gallinero en manos del coyote”.

Esa tribulación y encono popular se refleja en las encuestas a grado tal que analistas consultados por el diario Washington Post comentaron que el ambiente político nacional es similar al de 1994 cuando los demócratas perdieron el control de la Casa de Representantes y el Senado en elecciones de medio término. En ambos casos, la popularidad de los presidentes Clinton y Obama decayó peligrosamente, ya que el del primero bajó hasta el 39 por ciento y el del afroamericano es del 44 por ciento.

Las encuestas muestran que un 60 por ciento de los latinos se encuentran decepcionados de Obama por su incumplimiento en materia de inmigración. A diario hay marchas, conferencias y plantones latinos en diversas ciudades de la geografía estadounidense para exigirle que haga su mayor esfuerzo para impulsar la reforma. El argumento de la Casa Blanca es que no hay suficiente apoyo en el Senado, pero que el presidente tiene la voluntad política de hacerlo.

El congresista Gutiérrez dijo que la responsabilidad es de Obama y de los republicanos y cuando este rotativo le preguntó sobre el voto de castigo latino a los demócratas, respondió que “los votantes tienen en sus manos la libertad de elegir a quién mejor le convenga”.

Gutiérrez hizo saber que habló con Obama en días pasados para que en septiembre se inicie el proceso legislativo de la reforma y dijo que hablará con líderes republicanos para que dejen a un lado la retórica como ha ocurrido en Arizona y entren al tema de manera seria.

Hace tres años, Gutiérrez y el republicano Jeff Flake presentaron de manera bipartidista una iniciativa de reforma migratoria, pero no prosperó. Desde entonces es líder congresional en esta demanda.

Alerta republicana en California

En California, la alerta ha sondado en las filas republicanas por su discurso antiinmigrante, que les ha ocasionado una creciente baja entre los decisivos votantes latinos ya que constituyen ya más del 20 por ciento del padrón electoral. La aspirante a gobernadora, Meg Whitman, ha modificado drásticamente su discurso ya que de ser una sistemática atacante de los indocumentados ha pasado a ser “respetuosa de la comunidad”. Esto, sin embargo, no ha impedido que el aspirante demócrata, el procurador Edmund G. Brown, sin desplegar aún un movimiento febril en su campaña, vaya al frente de las encuestas, a pesar de la fortuna que sus opositores han canalizado a su intento de tener una mayoría clientelar que les permita mantener el control del ejecutivo estatal.

Whitman, de 53 años, empresaria y economista, ha invertido ya a su campaña 70 millones de dólares de su patrimonio personal – según el Washington Post- e inició una serie de segmentos televisivos en español en horario estelar durante el juego mundialista entre México y Francia, cuando los 30 segundos de publicidad en Univisión cuestan 100 mil dólares. En ese anuncio se escuchó lo siguiente: "Meg Whitman es una candidata diferente, es una líder de negocios lista para componer a Sacramento, crear más trabajos y mejores escuelas en California. Ella respeta a nuestra comunidad. Es la republicana que se opone a la ley de Arizona y se opuso a la Proposición 187".

Dicha proposición, que negaba servicios educativos y de salud a los indocumentados, a mediados de los 90, fue impulsada por el entonces gobernador Pete Wilson, quien es asesor de Whitman. Entre los latinos, Wilson es visto como enemigo. A nivel popular se le conocía como Pete Hitler.

No obstante, los republicanos no cejan en su intento de ganar latinos para su causa. En ese evento de COFEM se presentó el vicegobernador californiano, Abel Maldonado, de ese partido, quien habla un perfecto español y conoce muy bien la cultura, costumbres y la comida mexicana. Se presenta como hijo de padres jaliscienses. Su progenitor llegó a a los 18 años a Estados Unidos, en 1964, como bracero, “sólo con una camisa, pero algo de infinito valor, el honor, la integridad y el respeto al trabajo duro, que son los valores de la comunidad mexicana y latina”.

“Hace 100 días, ese trabajador mexicano sostuvo la biblia para que su hijo jurara como el vicegobernador 47 de California”, planteó Maldonado, quien ha sido asambleísta – diputado- y senador estatal, autor de la propuesta AB 140, que permite a los indocumentados el acceso la educación superior.

Sabedor de que en California hay un mayoritario rechazo latino a los republicanos, Maldonado aclara: “No le tengo miedo a lo que les voy a decir: soy miembro del Partido Republicano”. Y reconoce que ese instituto político “ha hecho cosas que han aislado a mi comunidad”.

Revela que en la ciudad de Burbank hay un sitio a donde van los políticos de la entidad, a recibir unas guías - political data- que muestran a los votantes por distrito, que les sirve para hacer campaña. Como saben en los centros de poder político, como en Sacramento, la capital política californiana, que los latinos hacen marchas grandes pero no votan , los ignoran y enfocan su interés en áreas de sufragios nutridos, que son, especialmente, la de población blanca.

Reconoce que los republicanos tienen la costumbre de ganar votos latinos haciendo una taquiza, con piñatas y mariachis 10 días antes de cada elección. Dijo que eso debe terminar ya que la comunidad latina necesita atención y no fiestas.

El exhorto del vicegobernador a los latinos es que voten para que no ocurran políticas públicas antilatinas ni corruptas, como en la ciudad de Bell, de gran población hispana, con 37 mil habitantes, y sólo 400 votantes. Como consecuencia de ello, se destapó la cloaca al descubrirse que el administrador de esa ciudad ganaba casi un millón de dólares al año, más que el presidente Obama. El voto latino nacional es del siete por ciento del padrón.

“Voten, por cualquier político, pero voten”, es su arenga, que coincide con la del alcalde angelino Antonio Villaraigosa, quien, además, pide a los latinos, a los mexicanos, que estudien, que se capaciten para salir adelante, ya que el hecho de que no hablen inglés produce una crisis, que impide el aprovechamiento de las oportunidades que brinda este país. Dijo que la economía actual obliga a entrenarse o reentrenarse a quien desea triunfar y no como antes, en los que para salir adelante se tenía que romper la espalda de las jornadas físicas agotadoras.

Aseguró que los vivimos los mejores y los peores tiempos. Los mejores porque los latinos tienen un crecimiento sin precedente en las aulas y en el comercio, a grado tal que Los Angeles ya es la capital de los pequeños negocios. Sin embargo, hay datos preocupantes como la deserción escolar, que es del 60 por ciento a nivel de preparatoria.

Y los peores tiempos, define, por la embestida republicana antiinmigrante, inadmisible, que a su juicio sólo se va a frenar con el voto y la concientización latina. Y remata:

“Tengo tres años más como alcalde y le he dicho a todo mi equipo : no me importa si hay otro puesto después de éste, yo voy a defender al migrante, al trabajador, a nuestra comunidad. Nuestros enemigos deben entender que no nos vamos a ningún lado. Aquí estamos y no nos vamos”.

Francisco MENDOZA

LOS ANGELES, California.

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Su voto: Nada Promedio: 4 (2 votos)