La actual sesión número 66 de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) marcará un hito en la historia contemporánea cuando al menos 120 paises den su voto positivo en favor de la creación de un Estado Palestino.
Aunque queda por ver la cuestión de los vetos, lla mayoría de los paises de América Latina están a favor de la propuesta (México no se ha pronunciado tal vez por respeto a una influente comunidad judia radicada a todo lo largo del pais) afirmando que que es hora de apoyar los reclamos árabes en torno a un conflicto que data de casi 3 mil anos.. Si embargo lo que pudiera parecer una solución, esta al borde de convertirse en el conflicto bélico más grave del presente siglo, a juzgar por las declaraciones del Viceministro de Relaciones Exteriores de Israel, Danny Ayalon.
Según el funcionario la creación de un estado palestino debería ser el resultado de negociaciones entre Israel y los palestinos, y no algo impuesto desde el exterior.
Recordó que la creación del reciente estado de Sudán del Sur asi como también en la década de 1990 la de los ex estados soviéticos: primero se llegó a un acuerdo entre los vecinos, y después se acudió a las Naciones Unidas para su aprobación. Aqui ha sido al revés, advirtió.
Israel amenaza de que asi deben ser las cosas. Los líderes palestinos , en cambio, dicen que no tienen alternativa, porque los israelitas no están dispuestos a negociar .
La futura decisión de la ONU al parecer está precedida de una presión del mundo árabe, en específico los petroleros, hoy por hoy manipuladores de los hilos que mueven la economía global. Presionados o no, lo cierto es que, al parecer, nadie ha calculado las lamentables consecuencias que semejante aprobación tendría para la región.
Por otra parte y como aderezo del grave problema, la facción beligerante HAMAS, la cual reina en la franja de Gaza desde hace 3 anos advirtó en un comunicado a la AP que en el futuro gobierno que presidirá la Autoridad Nacional Palestina (ANP) ellos no han sido invitados y tampoco lo avalan, lo cual pudiera desencadenar nuevamente la tensión terrorista como forma de lucha del grupo que además, afectaría a las comunidades judías enclavadas en la zona.
Asi que lo que pudiera ser una solución feliz l a un conflicto milenario , incluso palusible para la izquierda internacional, es más bien un detonador en campo minado que cualquier paso en falso desencadenaría lo peor, sobre todo a la hora de escoger a Jerusalem como supuesta capital del futuro estado , ya que los sectores judios asumen que es una ciudad legitima que les pertenece, mencionada -recuerdan- 700 veces en los escritos judeo-bíblicos y ninguna en el Corán.
Israel ya ha dejado caer la aclaración de su desacuerdo. Su Viceministro Danny Ayalon advierte que Palestina no es una nación, sino tan solo una región geográfica y esto puede ser un argumento para emitir una negativa de Tel Aviv. Y en verdad es una región cuna de civilizaciones y mulietnias donde el odio ha sido el elemento mas volatil durante siglos.
Pero eso no importa ahora. Lo más preocupante es que el pequeno monstruo del cercano Oriente, como le dice el politólogo judio, Jaime Dromi, puede despertarse.
