Jueves 17 de Mayo de 2012
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Retrato pictórico
5 Feb 2011 - 21:53

Demetrio Barrita; imagen del pueblo, entre fantasía y realidad

Retrato pictórico

  • Inspiración, el móvil, pero la disciplina, sustento de la obra estética, indica

 

Los cuadros del pintor Demetrio Barrita, de 53 años, son reflejo de la observación del pueblo oaxaqueño, responden a una necesidad social, a las escenas de las comunidades indígenas, pero también, son una colección de anécdotas personales, muchas veces con una historia emotiva, “son medicina para mi interior”, dice mientras enseña un cuadro que pintó luego del fallecimiento de sus esposa ocurrido hace ya algunos años.

El cuadro tiene un fondo que en su distribución lineal, casi geométrica, sugiere la conformación de una ciudad, de las casas coloridas donde habita la memoria. Y encima, se tienden redes de hilo, las que formaron parte de la hamaca donde ella dormía, explica con la voz entrecortada por la emoción.

El maestro Demetrio festeja este fin de semana diez años de haber fundado su galería y estudio Demostaller, en el cual, además de trabajar su obra, comparte momentos con los jóvenes aprendices del arte a quienes ha acogido, y a los cuales enseña su arte, al tiempo en que comparte sus experiencias en una relación que define como de retroalimentación.

Es un medio día soleado en el barrio de Jalatlaco, y ahí, en la esquina de la calle de 5 de mayo e Hidalgo, justo en frente de la iglesia de San Matías, se localiza el taller del maestro Demetrio, quien nos recibe con una taza de café caliente y galletas.

El estudio es un espacio fresco, en donde el colorido intenso de cuadros, tanto suyos como de otros pintores, contrasta con el blanco de las paredes, ahí en una mesa de trabajo, el maestro se siente y toma un respiro en su trabajo diario para una entrevista con NOTICIAS, Voz e Imagen de Oaxaca y su sección Al Óleo.

 

LA CASA HUMILDE, EL PUEBLO POBRE

 

“Me siento con la responsabilidad de plasmar lo sensible para mí, la casa humilde, la relación del pueblo, pero del pueblo pobre, miserable, eso me mueve mucho, la gente a mi alrededor, su lucha cotidiana, eso para mí es muy valioso” describe, mientras habla de cómo llega la inspiración al artista, cómo se conforma el trabajo de acumular y preparar la imagen final.

“Uno como artista tiene una memoria, se puede decir, fotográfica; una memoria plástica, puedo estar en un lugar y ver una imagen y se te queda grabada, se te quedan grabados el color, y hasta cierto detalle de lo que ves.

“Recuerdo una vez estando en un pueblo chatino, eso me sucedió, vi la imagen de unas mujeres, pero el cuadro lo realice hasta después de siete u ocho años, pero se quedó el color de los vestidos de esas mujeres, los rostros” ahonda.

 

DISCIPLINA COMO ARTE

 

No obstante, para el maestro Demetrio el trabajo de pintor no radica necesariamente en la inspiración, pues la disciplina es aún más importante, “te tienes que nutrir, tienes que leer, tienes que investigar, tienes que hacer todo esto, no puedes dejarle todo a la inspiración, a la imaginación, también es un oficio pintar, es estar diario metido en el taller, ha habido años en que no he dejado de venir un día al taller, todo el tiempo trabajando”.

“Esta enseñanza, sin embargo, proviene de tiempo atrás, de uno de los más grandes maestros de la pintura oaxaqueña: “creo que fue una de las enseñanzas que aprendí de una plática que nos dio, hace mucho tiempo, cuando yo todavía era muy joven, el maestro Rufino Tamayo, que decía, ‘no, no, no, no esperen a que lleguen las musas, pónganse a chingarle, a trabajar duro, y eso me llegó a mi, decía mi padre, que te acusen de todo, menos de no trabajar,” profundiza.

 

FIGURA, SÍMBOLO Y FUERZA DEL PUEBLO

 

Sobre el viaje que ha cursado su pintura, el pintor apunta que en su inicio todo fueron cuadros pequeños, para perder el miedo a enfrentarse al lienzo grande, al lienzo blanco, además de que se inclinaba más hacia el figurativo, los rostros indígenas, el costumbrismo oaxaqueño, la vestimenta de los pueblos, lo cual ha sido trascendido, para inclinarse un poco hacia la abstracción.

“Por ejemplo”, dice señalando un cuadro, “siento que esa pieza tiene una fuerza del pueblo, pero es simbólica y es abstracta, esto es lo que estoy haciendo ahora. No puedes regresar tan fácil al figurativo, a mi me satisface más este trabajo”, expresa.

Su formación comenzó de forma curiosa, cuando becado fue llevado al estado de Puebla para estudiar en la planta de volkswagen un curso de dibujo mecánico-industrial. Pero esto no sació la inquietud creativa, al ver que no lo llenaba, “debí ir al barrio del artista en Puebla, a la calle de Los Sapos. Ahí, Roberto García, (pintor poblano) mi gran maestro, fue el primero que abrió su espacio e impartió clases de pintura, ese fue el inicio”.

Luego vino la formación en Ciudad de México y sus talleres varios, ente los que menciona la escuela de Artes Plásticas La Esmeralda.

Transcurridos algunos años el artista retorna a Oaxaca y desde la conmoción causada por esa impresión, al trabajar en comunidades indígenas en proyectos educativos, comienza a pintar los rostros, colores y la dura realidad social de nuestro pueblo.

 

SOBRE EL MOMENTO PICTÓRICO

 

“Hay crisis de identidad, también en la pintura, sobre todo en Oaxaca, no hay un movimiento nuevo de pintura o a la oaxaqueña o una escuela, no lo hay, se está en una transición. Le apuesto mucho al trabajo que están haciendo los jóvenes. Hay mucha esperanza mucha energía, es muy dinámico, un trabajo efímero, pero es muy importante”, indica Demeterio Barrita.

 

 

NO HAY TRANSICIÓN PARA EL ARTE

 

“En el arte no se ve reflejada la transición política porque continúan las autoridades de la cultura en Oaxaca ”, afirma el artista

El maestro Demetrio subraya: “Nos quitamos esa carga de opresión al dejar Ulises Ruiz la gubernatura, pero nada ha cambiado en cuestión cultural; no hay beca alguna, por ejemplo. Creo que es decepcionante, sobre todo para jóvenes que están iniciando que buscan espacios y oportunidades. Uno como artista de tiempo atrás te das cuenta de que puedes vivir con la venta de tus piezas, he ganado la beca del Foesca y otros apoyos, pero te percatas que son los jóvenes en realidad quienes necesitan esos apoyos y no los hay.

No tienes que estar esperando nada de nadie, búscalo tú, haz de tu quehacer un oficio, no hay otra.”

El artista puntualizó “apostamos a ser un grupo independiente, a no depender del gobierno, eso te da la opción de poder levantar la mano cuando quieras, de no tener consigna al pintar” concluye.

 

NO TODO EN LA CALLE ES ARTE

“Ser pintor oaxaqueño es otra cosa, aquí no tienes la sangre azul sino de todos los colores de la tierra, del sol, del agua y de la montaña”

 

“En la escuela descubrí que mi lápiz y mi papel servían para poder cambiar dibujos por una torta o un refresco, eso fue genial”.

 

 

LUIS PARRA MEIXUEIRO

FOTOS: BALDOMERO ROBLES