MÉXICO, DF. Alberto Darszon (Ciudad de México, 1950) se considera afortunado por estar siempre en contacto con jóvenes y transmitirles la curiosidad por saber cómo funcionan las cosas. Esa inquietud lo ha llevado a estudiar uno de los temas más fascinantes y claves de la vida humana: la fertilización del óvulo por el esperma.
"Lo que nos interesa es cómo, tanto las señales que manda el óvulo como los cambios en su entorno regulan la forma en que el espermatozoide nada y le permiten llevar a cabo este viaje", explicó el investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM y merecedor del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2009 en el campo de ciencias físico matemáticas.
La comunicación entre el óvulo y el espermatozoide -células denominadas haploides porque contienen sólo un juego cromosomal-, es clave para puedan encontrarse, y este lenguaje es el que trata de descifrar el especialista.
"Sigo el rastro del esperma", resumió.
En la medida en que se comprendan mejor estos procesos, los expertos esperan tener herramientas para resolver situaciones de infertilidad debidas, por ejemplo, a problemas de movilidad del flagelo o cola del espermatozoide.
"Parte de los problemas de infertilidad tienen que ver con disfunciones del espermatozoide y si entendemos mejor cómo funciona, vamos a tener formas de corregirlos", enfatizó Darszon.
"Por otro lado, entre más entendamos esta operación tendremos mejores estrategias para regular la fertilidad y en los casos donde la queremos controlar, que pudiera haber nuevos anticonceptivos más seguros y enfocados hacia el hombre".
Señales para el espermatozoide
La comunicación celular, detalló, se realiza mediante cambios en la permeabilidad iónica, de iones como el calcio, sodio o potasio que le indican al espermatozoide, a través de una cadena de señales, el camino correcto, o le permiten obtener energía suficiente para realizar su recorrido.
"Desde que entra al canal intrauterino, (el esperma) se va enfrentando a cambios en la composición iónica del medio y esos mismos van generando modificaciones en el espermatozoide que le permiten llegar hasta donde debe", agregó Darszon.
Para su trabajo, el especialista utiliza tres modelos animales: el erizo de mar (Strongilocentrotus purpuratus), el ratón y el humano.
"Un erizo produce el mismo número de espermatozoides que mil hombres. Pero es porque son organismos marinos, de reproducción externa: tanto la hembra como el macho echan sus gametos al mar y entonces hay una dilución gigantesca. Estos organismos tienen que tener una producción extrema de gametos para que pueda haber probabilidad razonable de que ocurra la fecundación", comentó Darszon.
Para estudiar la movilidad del esperma, el erizo es mejor, porque el óvulo en su capa externa tiene una pequeña proteína que lo atrae y éste nada de una manera circular.
"Cuando uno lo mira bajo el microscopio puede medir con mucha precisión la trayectoria del espermatozoide, cómo cambian los niveles de calcio intracelular, la forma del flagelo, y cómo se regula todo eso, lo que es más difícil con los espermatozoides de mamífero que nadan de una manera lineal y uno tiene menos tiempo en el sistema de imágenes para hacer el análisis".
El ratón también es un modelo importantísimo en biología moderna, indicó, porque un problema que el roedor tenga en una sola proteína permitirá investigar la relevancia de ella en el proceso de fecundación.
Además del flagelo o cola, los espermatozoides de casi todas las especies tienen una cabeza -con las enzimas necesarias para penetrar la capa externa del óvulo-, y un centríolo. Su movimiento, su "nado", involucra varios elementos y es de una complejidad fascinante:
"El aparato que mueve al flagelo en el espermatozoide también está regulado por la permeabilidad iónica de la membrana que lo cubre y esa es otra de las cosas en que estamos estudiando. Queremos tratar de entender cómo el calcio que entra desde el medio externo regula la forma en que se mueve, incluso en la parte del cuello, donde el flagelo se conecta con la cabeza; ahí también hay unas vesículas membranales que parece que participan en la regulación de la manera en que nadan el espermatozoide de los mamíferos", explicó.
Entre más se conozca sobre la naturaleza de estas células y la comunicación que establecen, se podrá tener una regulación adecuada de la fertilidad, dijo.
"Esto, además, es importantísimo para la ganadería, la pesca, no sólo para el humano. La reproducción es importantísima en todo el reino animal", ponderó.
La dieta importa
La dieta puede afectar las funciones del espermatozoide. En su proceso de maduración, por ejemplo, es muy importante la remoción del colesterol de la membrana plasmática, de ahí que mantener la composición lipídica sea importante para su buen funcionamiento.
"Si una persona tiene un problema serio en el contenido de ciertos azúcares en el fluido en el tracto genital femenino, eso podría ser un factor", refirió el investigador Alberto Darszon.
"Pero como son muchas variables, hay muchas razones que pueden dar lugar a problemas", previno.


