MADRID, ESPAÑA.- La crisis económica que padece España desde 2008 amenaza también con dejar afónicos a los mariachis, que desde hace años se ganan la vida con su música en el país ibérico actuando sobre todo en bodas, cumpleaños y eventos empresariales.
Integrados por músicos de distintas nacionalidades, donde los mexicanos paradójicamente son minoría, estos mariachis se están viendo obligados a tocar cada vez más en las calles de Madrid para intentar capturar clientes y compensar la pérdida de ingresos que les está ocasionando la crisis.
Tal es el caso del Mariachi Sol de México o el Mariachi Internacional, que tres días por semana se plantan en la céntrica Puerta del Sol desafiando el frío invernal para amenizar con su música a los transeúntes de la plaza madrileña, repartir tarjetas de presentación en búsqueda de clientes y conseguir algunas monedas con las que compensar la falta de ingresos agravada por la crisis.
"La gente ya no ocupa el mariachi como antes que había trabajo, lo que nos obliga a salir más a la calle para ganarnos el pan, conseguir dinero y contactar con algún cliente. Entregamos las tarjetas y si a la gente le gusta nuestra actuación nos llama después", señaló a REFORMA Patricio Cruz, uno de los integrantes más veteranos del Mariachi Internacional, en el que participan 12 músicos de México, Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia y España.
"No hemos vivido una situación como ésta nunca, está más triste que mandado a hacer. Antes de la crisis vendíamos hasta 60 CD al día, y ahora no llegamos a cinco. Cobramos entre 500 y mil 200 euros por gala, dependiendo de la distancia y el número de integrantes del mariachi", precisó el músico ecuatoriano que se hace llamar "El charrito de oro" y que reside desde hace 10 años en España.
Bien arropados para enfrentar las bajas temperaturas del invierno, sólo los sombreros y los pantalones de charro los identifican como mariachis. Sus interpretaciones son seguidas atentamente por decenas de transeúntes que se detienen en la Puerta del Sol cuando suenan los primeros compases.
La mayoría de la gente contribuye con alguna moneda a aliviar la crítica situación del grupo, que hace una colecta cuando finaliza sus actuaciones.
Junto al mariachi, apostada discretamente a unos metros de los músicos, se encuentra Verónica, una joven mexicana residente en España que colabora con el grupo desde que perdió su trabajo como mesera, y quien se encarga ahora de recaudar dinero entre el público que se congrega en la Puerta del Sol.
LA FRASE
"La cosa está tan difícil que tenemos que buscarnos la vida de una manera o de otra. La crisis está pegándonos muy duro, sobre todo a la gente migrante".
VERÓNICA, JOVEN MEXICANA RESIDENTE EN ESPAÑA.
LUIS MÉNDEZ/AGENCIA REFORMA


