De barro, en pie, multicolores y reconocibles se encuentran en el paso de los paseantes, del Centro Histórico, los migrantes de Alejando Santiago. Su mensaje es contra el desarraigo y su naturaleza es un discurso per se, de todos aquellos que no solo se han ido, sino que no han vuelto. No deambulan, inertes de pie se distinguen entre los oaxaqueños.
El martes en la noche arribaron a la ciudad para ser instalados en la explanada del atrio de Santo Domingo de Guzmán, y en la esquina que conforman las calles de Macedonio Alcalá y Gurrión. La muestra recoge en su total 2501 esculturas, de las cuales solo fueron instaladas una parte, ya que a lo largo de los próximos días serán instaladas en varios puntos del Andador Turístico, hasta completar el número total de la obra.
La primera parte de la instalación está compuesta por esculturas de cerámica cocidas a alta temperatura, cada una de ellas con rasgos individuales y que representan a las personas migrantes que Alejandro Santiago conmemora para que la comunidad no caiga en el pozo de la indiferencia y el olvido.
La vía pública fue convertida, con la curaduría de Jorge Contreras, en un espacio con una vocación múltiple, de paseo, entretenimiento y admiración del arte, pero también de confrontación con un fenómeno que afecta a miles de familias oaxaqueñas, y cuyas consecuencias son en el mayor de los casos devastadoras, pues no solo la pérdida de vidas humanas se cuenta en la balanza, sino también el desarraigo y la desaparición de expresiones culturales, así como el abandono de comunidades con una historia centenaria e invaluable.
El dato: 2501 Migrantes está compuesta por esculturas de cerámica que conmemoran a las personas que han tenido que abandonar sus comunidades en busca de mejor la calidad de vida
+ DE: 2501 Migrantes
La obra, que consiste en 2501 esculturas de barro cocido a alta temperatura, tiene como fundamento el tema de la migración, pero aborda también los tópicos del respeto, la dignidad y la preocupación por las consecuencias de lo que unos seres humanos hacen a otros seres humanos, lo que le da un carácter ético a la obra. La producción de las esculturas requirió de varios años y de la participación de jóvenes de Teococuilco de Marcos Pérez.
+DE: Alejando Santiago (1964, San Padro Teococuilco de Marcos Pérez, Ixtlán).
El artista ha vivido desde la infancia el fenómeno de la migración y, al igual que muchas personas de su comunidad natal, ha sufrido sus consecuencias sociales, económicas y culturales, por tal razón, el proyecto ¨2501 Migrantes¨ nació no solamente por la necesidad de expresar la propia experiencia sino por dar cuenta de una completa forma de vida en transición.
Así lo dijo:
"El tránsito de un grupo de personas de un pueblo a otro, de una ciudad a otra, buscando mejores condiciones de vida ha ido deletreando, a lo largo de las últimas décadas, una geografía de nuestra incapacidad de solidaridad, un mapa de la incapacidad de planear el desarrollo, un plano de la insensibilidad frente a otros pueblos. Una de las posibilidades del arte ha consistido en ofrecer recursos para observar los detalles particulares del dolor y de la humillación de los seres humanos" Jorge Contreras, curador de la instalación.
Así lo dijo:
"El Andador se convierte en un espacio de socialización, desde donde es posible ensayar otras miradas y establecer nuevas relaciones con antiguas problemáticas; un espacio abierto al arte que sitúa en su punto de mira la necesidad de transformar la realidad. Las 2501 esculturas que habitarán nuestras calles, en otra etapa más de su camino errante, son también un testimonio de la dignidad de nuestros paisanos que trasponen fronteras en busca de una vida mejor" Luis Ugartechea Begué, Presidente Municipal de Oaxaca de Juárez.
A una década del proyecto
Después de diez años del inicio del proyecto, tras la creación de un espacio para la elaboración de las piezas, la búsqueda de patrocinios y el periplo de las esculturas en distintas ocasiones e institutos culturales como la Casa de la Cultura Oaxaqueña, el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO), el Fórum Monterrey 2007 y el Centro de las Artes de San Agustín (CASA), entre otros, ahora ¨2,501 Migrantes¨ recorre el camino de la calle Macedonio Alcalá, desde Santo Domingo y llegará al corazón de la Verde Antequera.
Cuando Alejandro Santiago regresó a su lugar de origen, Teococuilco de Marcos Pérez, en la Sierra Norte de Oaxaca, entró en contacto con una realidad profundamente dolorosa: la ausencia de dos mil 500 paisanos y paisanas que habían emprendido el vuelo para buscar nuevas oportunidades de vida, porque las posibilidades en el terruño se habían agotado.
Después de haber conocido otras entidades de México y varios países, probado el éxito, tanto económico como artístico, Santiago se quiso refugiar en Teococuilco para renovar su creación artística y se dio cuenta que la desigualdad, que ha sido un flagelo permanente en México, había expulsado peligrosamente a una población significativa de su pueblo, el cual amenazaba en convertirse en una sombra de lo que fue.
Durante las fiestas, las y los migrantes regresan a su tierra, es en ese momento, cuando los desolados espacios se habitan efímeramente por quienes se fueron y ahora, regresan con sus hijas e hijos, quienes nacen más allá de la herida que, como dice Carlos Fuentes, es la frontera norte de México.
En el año 2001, Alejandro Santiago creó la primera escultura de cerámica, la que inauguraría un camino sostenido y azaroso , pero nunca dejado de lado por su creador, en la intención de restituir a las y los ausentes de su pueblo natal, hacer una conmemoración a todas estas personas y darle un rostro humano y particular al fenómeno de la migración, pues detrás de cada número hay una historia, detrás de cada estadística existen individuos con anhelos, ilusiones y una toma de decisión arriesgada: el partir para, tal vez, nunca más regresar.
Carina Pérez García


