MÉXICO, DF.- Desde el 1 de octubre, el Museo de Arte Carrillo Gil se encuentra acéfalo. Su ex directora Itala Schmelz (Ciudad de México, 1968) dejó esta responsabilidad después de ejercerla desde 2007.
"Tomar esta decisión es resultado de procesos complejos, sólo puedo decir que a partir de octubre ya no estoy en el museo. Lo importante ahora es que me siento satisfecha porque pude hacer lo que proyecté", advierte la filósofa, crítica y curadora de arte.
El Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) reconoce el trabajo realizado por la experta. Vania Rojas es la encargada del despacho.
"Itala dejó el cargo por decisiones personales. El Museo sigue funcionando de manera normal, con todas sus actividades en marcha. En los próximos días se dará a conocer su sucesor", informa José Luis Gutiérrez, vocero del INBA.
Cuando asumió esta responsabilidad, Schmelz relata que se encontró con un museo deteriorado, no sólo físicamente, sino, incluso, en su visión. Estaba abandonado, tenía poco público, la colección no itineraba y la proyección expositiva era mínima.
Inventario, muestra en la que se reflexionó sobre sus acervos, permitió a la ex directora de la Sala de Arte Público Siqueiros entender su historia, revisar sus contenidos, reconocer a su personal y forjar desde ahí un nuevo proyecto.
La iniciativa contempló trabajos como la renovación de baños, rampas, salas y una nueva señalización, pero también la creación de un concepto gráfico y de imagen.
"En contenidos, fue sencillo establecer un carácter al museo que siempre ha sido espacio para los artistas mexicanos. Invité a aquellos con más de 15 años de trabajo (como Miguel Ángel Ríos, Yoshua Okon y Sofía Táboas), e intenté abrir espacio a quienes no contaban con exposiciones individuales", cuenta Schmelz, quien también promovió curadurías individuales y la participación de artistas internacionales.
El acervo se acrecentó con donaciones, de hecho, León Ferrari cedió más de 200 obras gráficas, lo que convierte al Carrillo Gil en uno de los grandes centros de resguardo de su trabajo en el mundo.
"No creo que lo más prioritario del Carrillo Gil sea ampliar su acervo. Su misión es que su colección se promueva", considera.
El INBA adquirió el terreno adjunto para la construcción de bodegas, oficinas y estacionamiento. Existe un anteproyecto, que impulsó gratuitamente Mercedes Domínguez, integrante de la Asociación de Amigos del Museo, con estudiantes de arquitectura de la UNAM, pero la iniciativa está pendiente.
LA FRASE
"Siempre pude desarrollar lo que mi equipo creativo y yo propusimos, siempre hubo el diálogo necesario con la institución, aunque los recursos nunca fueron suficientes.”
ITALA SCHMELZ, EX DIRECTORA DEL MUSEO DE ARTE CARRILLO GIL
DORA LUZ HAW/AGENCIA REFORMA
