Sábado, Octubre 25, 2014 - 19:33

Abigail Mendoza, la alquimista de los sabores

El olor a tortilla se mezcla con el de los guisos que aprendió a cocinar de memoria, desde niña, es el aroma del Tlamanalli, restaurante de la mujer a la que han bautizado como "alquimista de los sabores ." Los alimentos que prepara Abigail Mendoza tienen tanto una elevada tradición como impecable sazón. La cocinera, originaria de Teotitlán del Valle tuvo que ver pasar tres décadas para ver el segundo de sus sueños hecho realidad.

El libro vino después del restaurante, el cual logró abrir en el centro de Teotitlán, con ayuda de sus seis hermanas y sus padres: Emiliano Mendoza Martínez (Ê) y su madre Clara Ruiz Hernández. Por fin el sueño es tangible y se titula: DISHDAA´W "La palabra se entreteje en la comida infinita", La vida de Abigail Mendoza Ruiz, bajo la pluma de Concepción Núñez Miranda.

La ocasión que reunió a la familia de Abigail con los cómplices y artífices del sueño llegó este fin de semana, cuando la anfitriona del Tlamanalli abrió las puertas de su restaurante, como de su corazón, tan grande como su sonrisa infinita. Recibió con promesas de maíz anticipadas a Diana Kennedy y a Concepción Núñez Miranda, para presentar su libro.

La presentación ocurrió en la planta alta de su restaurante, ubicado en el centro de Teotitlán del Valle. Música de banda, baile, sabor, color y aromas cocinaron la ocasión perfecta para Abigail, quien lleva 30 años dedicada a la cocina de los Valles Centrales.

El deseo compartido, el segundo sueño: el libro

"Abigail es una mujer enlazada a una tradición cultural de la que se siente orgullosa, su historia está tejida en el telar de Teotitlán del Valle. Su sueño era hacer un libro para dejar testimonio de la riqueza que sus antepasados le heredaron en el maíz, el cacao y la flor de calabaza. También quería contar sus fiestas, viajes y conocimientos ancestrales que han impregnado los sabores de su comida, su arte del tejido y sus pasos" introducen las palabras de la doctora María Isabel Grañén Porrúa, al libro.

La obra es un estudio etnográfico basado en la historia de vida Abigail, cocinera tradicional, además de artesana y tejedora de tapetes. El trabajo fotográfico que acompaña al libro es de Cecilia Salcedo, quien realizó un registro de la vida cotidiana de Teotitlán y de Abigail Mendoza.

María Isabel Grañén Porrúa fue la principal impulsora de este libro, co-editado por la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca y la Proveedora Escolar. El diseño editorial es de Bernardo Recamier y el cuidado de la edición de Verónica Loera y Chávez.

Concepción Núñez Miranda decidió dividir el libro en diez capítulos: Vida cotidiana, Rituales y costumbres, Teotitlán lugar de fiestas y algarabía, Vida cotidiana y salud, el Tlamanalli, De los viajes y de los menesteres, Injusticias y abusos de poder, De misterios y cosas encantadas, Sueños, utopía y realidad. El recorrido está sobre aviso, el lector decidirá.

 

¿Cuándo y dónde?

Presentación en la ciudad de Oaxaca. El próximo jueves 8 de septiembre, en el marco del Festival gastronómico, en la Biblioteca Francisco de Burgoa.

 

La mujer de los sabores infinitos

Feliz, con una sonrisa que delata sus emociones más guardadas. Aunque Abigail no es una mujer que esconda estados de ánimo, el día de la presentación de su libro, no pudo lucir más radiante. Entrevistada al finalizar el acto, la mujer que es cabeza de familia habló de esta experiencia, concebida hace tres décadas.

"Es un logro muy importante para mí. Este proyecto lo tenía desde que mi papá vivía, con mucho entusiasmo y cariño, a mí me gustó mucho la cocina, que es parte de mi cultura y es mi todo. Quería transmitir lo que sé a las nuevas generaciones, para que puedan conocer los sabores, auténticos de aquí de nuestro pueblo, de todo nuestro México. Siempre estoy pensando en el rescate, en defender tradiciones, cultura y naturaleza" comentó.

Abordada de vez en vez por amigos o familiares, que le regalaban flores o cartones de cerveza, la cocinera, artesana y tejedora esperaba ansiosa poder bajar a atender a sus invitados. "Gracias a dios pude lograrlo. Para mí los herederos de mis conocimientos son todos a los que les gusta la cocina. Este libro es una herencia para quienes quieran tener la cocina de los Valles Centrales".

Abigail destacó que la cocina no es fácil, ni difícil: Es con mucho amor. Para ella es esencial dar una parte de uno mismo para poder hacerla, entrenarse para hacerlo. Cuesta, dice, pero lo disfrutas; confiesa que para ella no es un sacrificio.

Prepara especialmente platillos de fiesta de Teotitlán, pero las variedades que hay de un pueblo a otro son tan vastas que no le da tiempo enseñar todos. Y es que a veces se trata de la misma comida, pero con ingredientes diferentes.

¿Qué es lo que tiene en la mente cuando cocina? Ella responde que todos los moles: el negro, zapoteco, coloradito, rojo; los higaditos y el chocolate atole principalmente. Su comida favorita; bueno, ella responde que son todas, que las quiere por igual, pero sí de preferir de trata algo imperdible para ella es la tortilla.

 

 

CARINA PÉREZ GARCÍA

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