La edición 2011 de la Feria de la Santa Cruz en Suchiapa será diferente. La santísima lucirá triste, pues no será adornada con las tradicionales espadañas —comúnmente llamadas flor de espadaña—. Aunque los “hojeros” surimbos hicieron la peregrinación hacia el Cerro de Nambiyuguá, en busca de éstas, regresan a casa con las manos vacías.
Desde la noche del martes 26 de abril varios pobladores de Suchiapa, en su mayoría hombres, se prepararon, alistaron sus aperitivos y utensilios para subir al cerro; el sacerdote de la parroquia con una misa bendijo su camino; se despidieron del pueblo, en la madruga del miércoles, al sonido del tambor y el carrizo, y emprendieron el peregrinaje hacia un ejido de Villaflores.
En la tarde-noche del miércoles llegaron a las faldas del cerro, de donde se veían las verdes y espesas matas de espadaña; sin embargo, no pudieron accesar a ellas, pues “los ejidatarios de Villaflores, hace apenas unos días, nos dijeron que quedaba prohibido cortar una sola espadaña. El año pasado sucedió lo mismo y la justificación fue que, según unos estudios, esta planta estaba en peligro de extinción. Situación que comprendimos en su momento, pero lo que sí nos molesta es que ahora nos informaron que si queríamos cortarlas nos costaría cinco pesos una espadaña, haciendo ‘trato’ nos la dejaban hasta en tres pesos. Como si se tratara de un producto que se comercializa, cuando nosotros venimos desde Suchiapa por tradición, por devoción y sacrificio por Dios y la Santa Cruz”, comentó Domingo Champo, representante o encargado de los “hojeros” de Suchiapa.
Consientes de que no lograrían cortarlas decidieron hacer la caminata. “La ofrenda que hacemos a la Santa Cruz es caminar varios kilómetros con los ‘tercios’ de espadañas en los hombros. Pero este año no se pudo. Lo lamentamos, porque es como ir perdiendo nuestra tradición, es como dejar que otros nos quiten una herencia cultural que pensamos dejarle a nuestros jóvenes y niños. Necesitamos el apoyo de las autoridades correspondientes para promover un posible acuerdo con los ejidatarios de Villaflores. Lo que no queremos es que la tradición se termine sólo porque ellos lo dicen”, compartieron algunos de los “hojeros”.
Desde el año pasado el problema se veía venir, aunque a diferencia de éste, les fue permitido cortar 30 espadañas a cada uno, pero ahora tuvo precio: de cinco hasta tres pesos y sólo podían trozar 40 espadañas. En medio de un escenario, aún en desconcierto, una tradición, que data de hace 300 años, aproximadamente, está en peligro de desaparecer o de servir como negocio para unos cuantos, “para los ejidatarios de Villaflores”, quienes dicen ser propietarios de las tierras donde crece la planta, aunque se ha especulado de no ser así. “Del grupo de ejidatarios que maneja la situación, sólo dos de sus integrantes son los que dijeron rotundamente que no y le pusieron precio. Aunque teníamos el apoyo del presidente municipal de Villaflores y de Suchiapa nada se pudo hacer, pues fueron escasos días que tuvimos para arreglar el problema; sin embargo, empezaremos a trabajar desde ahora para que el próximo año quede solucionado y las siguientes generaciones no tengan algún problema en ir y cortar las espadañas, pues es lo que más anhelamos”.
Para celebrar la Feria de la Santa Cruz en Suchiapa es tradicional que los “hojeros” el 27 de abril suban al cerro a cortar las espadañas y el 30 el pueblo los espera a orillas del río de Las hojas con música de marimba. La también llamada flor de espadaña sirve como ofrenda. Es por eso que lamentan regresar tal como se fueron, con las manos vacías.
Son 54 caminantes que llegan al Cerro Nambiyuguá, más los que visitan los ejidos de La sombra, Pancho Villa, La muralla, se habla de 150 peregrinos, aproximadamente, que recorren varios kilómetros desde Villaflores hasta Suchiapa.
Don Domingo Champo lleva 50 años participando en esta tradición y él, junto a los demás “hojeros”, piden la intervención del “Gobierno del Estado, de las autoridades competentes, para que intervengan en darle una solución al problema, pues se trata de preservar una antiquísima usanza, una de las principales en Suchiapa”. El desconcierto es por qué quieren venderlas. “Podíamos pagar lo que nos pedían, pero no se trata de eso, sino que es una cuestión de fe. Sería como comprar una tradición para llevarla a cabo. Pedimos ayuda para preservarla, difundirla y heredarla a las nuevas generaciones, pues ésta se ha venido realizando, según nos contaban nuestros abuelos, desde antes del movimiento de la Revolución Mexicana, como para que se termine de un momento a otro, porque hay quienes quieren sacarle provecho”, puntualizó Domingo Champo.
En el Cerro de Nambiyuguá quedaron intactos los manojos de espadañas. Los “hojeros” se despidieron de él, en espera de poner subir el próximo abril. Bajo el sol y con el rostro triste y sudado continuaron su camino, un camino que este año se hizo más ligero, pues no traían carga. A orilla de la carretera a Villaflores se escucharon el tambor y el carrizo, aunque era un sonido entristecido, apenado, pero esperanzado en no dejarse morir para seguir alegrando a la Santa Cruz de Suchiapa en mayo.
Texto y fotos:Lucía Sarauz Gutiérrez
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