Jueves 17 de Mayo de 2012
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El judío y sus herencias
2 Mayo 2011 - 13:56

Pueblo Nuevo Solistahuacán es una hermosa ciudad enclavada en una de las zonas más altas de las Montañas del Norte de Chiapas, por ello goza de un clima agradable y una vegetación abundante en bosques de pino y encino. Aquí se encuentra la Reserva Ecológica “La Hierbabuena”, un clínica naturista del mismo nombre, El Colegio Lindavista, el Monasterio de Santa Clara y el Centro Ecoturístico “Siempre Verde”.

El poblado es de origen prehispánico, pertenecía a la región zoque; pero hacia los años de 1486 y 1502, la mayor parte del territorio del actual estado de Chiapas presenció una gran influencia náhuatl. Fueron precisamente los naohas quienes le llamaron al poblado zoque como Comistahuacán o Somistahuacán que significa en dicha lengua: “Lugar de los que tienen armas de pedernal”; esto porque los nativos presentaron una fuerte resistencia arrojando flechas y lanzas hechas de pedernal (piedras).

Posteriormente, con la conquista pacificaron la región Luis Marín primero, en 1524 y luego Diego de Mazariegos en 1528. En 1546 los frailes dominicos inician la evangelización al fundar la primera ermita en honor a San Dionisio.

Pues bien, es en este lugar en donde hace unos días cobró vida nuevamente una bonita tradición que se había perdido desde hace algunos años. En esta Semana Santa la retomó el Comité Organizador integrado por Ramón Zea Mazariegos, Armando Martínez Trejo, Óscar García Zenteno y José López López, quien es el artista de la pirotecnia.

Es en la Semana Santa que la gente elabora sus “judíos” o “judas”, como en otras partes del país y del estado; sin embargo, en Pueblo Nuevo adquiere una dimensión especial en virtud de que todo el pueblo la disfruta como si fuera una fiesta. Los “judíos” son elaborados desde el Domingo de Ramos y son colgados de un poste en donde quedan exhibidos para que las gentes lo identifiquen. Permanecen toda la Semana Mayor hasta que el Domingo de Gloria son quemados.

A los “judas” les ponen un nombre y una leyenda que tenga relación con acontecimientos del pueblo que son conocidos por todos. En este año, por ejemplo, destacaron “San Simón” y “El Ingeniero del Agua”. El primero se refiere a un estafador guatemalteco que llegó a convencer a la gente para que invirtiera pequeñas cantidades de dinero para que recibieran a cambio millones de euros. El “asesor financiero” logró convencer a mucha gente, quienes le dieron el dinero de sus ahorros y otros hasta vendieron algunas pertenencias para hacer el negocio de su vida. Para tener mayor credibilidad el tal Simón contrató a gente conocida del pueblo como ayudantes, entre ellos a un contador. Les decía que el cargamento de euros ya venía de Europa en un barco y que se fueran preparando para recibir su fortuna. Muchos mandaron a hacer baúles con grandes cerraduras para atesorarla. Llegó el día en que deberían recibir su dinero y nada. Del tal Simón ni sus polvos. Muchos se resignaron, dicen “yo tengo la culpa por pendejo, no le hice caso a mi compadre que me lo advirtió”; algunos no dicen nada y niegan haber participado para no quedar en ridículo; otros no se tragaron el coraje y ya mataron a uno de los ayudantes, otros más piensan ir a Guatemala a buscar al tal Simón, pero no tienen mayores datos. Pero eso sí, en Semana Santa todos se desquitaron con el Judas que llevó el nombre de “San Simón, el de los millones de euros”. El segundo, fue hecho por la familia Suárez Martínez, se trata de un ingeniero que llegó con los estudios y la promesa de que ya iba a quedar lista el agua potable y hasta la fecha siguen esperando. Ya hasta del nombre se olvidaron por eso el Judío sólo se llamó “El Ingeniero del Agua”, quien también fue objeto de desquite de la furia popular.

Además de los judíos, que son muñecos hechos con papel periódico y juncia, teniendo como base una estructura de madera y vestidos con camisa, pantalón, zapatos, güantes y máscara, rellenados de triquis y bombas; existe otra característica especial que son las “herencias” que dejan los judíos y que se refieren a gente del pueblo. Estas son elaboradas en su mayoría por don Armando Martínez, quien continúa la tradición de su padre; otras por el profesor Ramón Zea Mazariegos y otras más a sugerencia de amigos y conocidos. El encargado de leerlas es el profesor Zea Mazariegos, quien lo hace a través de un aparato de sonido con altavoz que se ubica en casa de doña Jovita Moreno.

La gente concurre personalmente a escuchar las herencias y se ríe en grandes carcajadas, aunque los que no están enterados de lo que sucede en el pueblo no logran entenderlas bien. Los vecinos sacan sillas para sentarse, otros lo hacen en las banquetas y los más permanecen parados, pero todos muy atentos. La mayoría las escucha a través de la alta voz que es direccionado a los cuatro puntos cardinales. Esta vez fue transmitido por primera vez por la radio FM local y retransmitido por la televisora local.

Fueron casi 150 herencias que dejó el Judío este año, veamos aquí sólo una muestra, de las que pueden ser entendidas por todo el público, es decir más universales; ya que como dejamos anotado con anterioridad, la mayoría se refieren a gentes del pueblo.

A todos mis hijos del Mercado de los Ancianos, que cada día los veo peor, hay dejo recomendado que no lloren cuando haya un temblor”.

A todos los cronistas que son de chiapanecos de corazón, como ya están viejecitos hay les dejo un médico de cabecera para que les cheque su presión”.

A todos mis hijos que tienen puesto en Chedraui, que dan sus cosas en oferta, solo les pido un favor, que tengan cuidado con la tormenta”.

A esos vecinos de Jitotol, hay les dejo 20 cargas de pastillas, para que no se les suba el colesterol”.

A mi hijo Marcelo Ebrard que es el mero mero del Distrito Federal, que por cierto compra mucho ámbar en Simojovel, sólo le dejo recomendado que siga con las bodas gay”.

A mis hijos presidentes municipales, hay les dejo un su programa para que se pongan a chambear, que tengan sin conciencia sana y ya dejen de robar”.

La causa por la que se había suspendido esta tradición fue por la prohibición que hizo un padre, con al argumento de que lesionaba la moral y la integridad de las personas que eran mencionadas. Lo que sucedió realmente fue que algunos no aguantaron las bromas y se molestaron por lo que les dejó el judío, se fueron a quejar a la iglesia y hasta querían demandar a los organizadores.

Pues este año volvió la tradición, apoyada por la Presidencia Municipal y el nuevo sacerdote, pero también los del comité “la bajaron” un poco para salir bien librados. Felicidades a los organizadores por devolverle esta alegría al pueblo y darle nuevamente un desahogo para sus sufrimientos. Ojalá y se sigan realizando cada vez mejor, pero con el apoyo de más y más personas que se interesen en las tradiciones de su pueblo, ya que el comité requiere de mucha ayuda. Como buen cronista pude observar que la gente le gusta esta tradición, es más le exige a los organizadores que lo hagan y luego lo critican, pero pocos son los que realmente cooperan. De los pocos que observé que trataba de ayudar fue el famoso “chupacabras”, quien estaba muy emocionado cuidando y arreglando a los muñecos. Pero ¿…y los demás?, ni siquiera un refresquito, ¡no se vale! Espero que para el próximo año la gente se saque la espina. ¡No hay que ser!

Finalmente no quiero omitir que casi todos se enteraron de las herencias, ya sea por el equipo de sonido, por la radio o la televisión, menos un borrachito conocido como “el materia”, que descansaba de una semana de “arduo trabajo”, por lo que ya no llegó vivo para el Domingo de Gloria, ya que se encontraba durmiendo en una de las aceras del Hotel Talismán, por lo que ni se enteró de todo esto que les cuento. Cuando me acerqué a él para tomarle fotos, quiso despertarse, pero pudo más su sueño, a lo mejor estaba soñando que estaba bien acompañado disfrutando sus euros en alguna famosa playa de esas que pasan en la televisión.

Bueno el otro lunes nos vemos otro uno, si es que vivís.

Texto y foto: Marco A. Orozco Zuart

Colaborador/Noticias